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lunes, 18 de marzo de 2013

Un ranking diferente


A menudo aparecen en los medios listados con los países más ricos y más pobres del planeta, los que tienen más crecimiento económico, los que tienen menos corrupción, etc. Normalmente, los nombres de los países de la parte de arriba de la lista son siempre los mismos en distinto orden, y lo mismo pasa con los que ocupan los últimos puestos.
Es por esto que es muy sano ver que hay otras formas de clasificar el desarrollo y la felicidad de los habitantes de un país, y que los resultados pueden ser sorprendentes. Desde el 2006, la New Economics Foundation, un think-tank con sede en Londres, publica el Índice del Planeta Feliz, que mide el desarrollo de los países a partir de la esperanza de vida, la percepción subjetiva de la felicidad y la huella ecológica. Según este índice, los diez países en los que los habitantes tienen una vida más larga, feliz y sostenible son:
Costa Rica
Vietnam
Colombia
Belice
El Salvador
Jamaica
Panamá
Nicaragua
Venezuela
Guatemala

El primer país europeo de la lista no aparece hasta la posición número 18. Y es... Albania. Los Estados Unidos, que acostumbran a liderar este tipo de ranking, están situados en la posición 105 de 151.

Fuentes:
  1. La New Economics Foundation: http://en.wikipedia.org/wiki/New_Economics_Foundation
  2. El Índice del Planeta Feliz: http://www.happyplanetindex.org
    
   
   
   

domingo, 21 de octubre de 2012

Un planeta vivo


Con más de cinco millones de miembros, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) es la mayor organización conservacionista del mundo.
Durante la primavera de 2012, cuando se filtró el accidente del rey Juan Carlos en Botsuana mientras cazaba elefantes, la ONG recibió muchas críticas por tener a un cazador habitual como presidente de honor de la sección española de una organización para la preservación de la vida salvaje. La presión fue tan fuerte que, en julio, una asamblea extraordinaria decidió retirar el título honorífico al rey con un 94% de socios a favor. Aún así, la organización había sufrido un golpe muy duro contra su imagen y algunos socios se dieron de baja.
El vínculo de WWF con las casas reales viene de lejos. Uno de los fundadores fue el príncipe consorte de los Países Bajos Bernardo de Lippe-Biestfeld, y el actual presidente es el príncipe Carlos de Inglaterra. Es una cuestión de proyección internacional y de asegurarse que sus actos y campañas no sólo aparecerán en las revistas sobre medioambiente sino que incluso serán portada en la prensa rosa, donde pueden llegar a mucha más gente. Un poco como lo que pasa con los embajadores de buena voluntad.
Pero más allá de este hecho más o menos discutido, la tarea de WWF es inmensa. Crean y gestionan áreas protegidas, llevan a cabo campañas para proteger especies, colaboran con comunidades indígenas para la conservación de sus territorios, etc. En total, tienen más de 1.200 proyectos en todo el mundo.
Además del trabajo de campo, también llevan a cabo una magnífica tarea de divulgación de los problemas ambientales de nuestro planeta. Son los autores, entre otros, de un informe llamado Planeta Vivo que analiza el estado del planeta y aporta un montón de datos y propuestas de futuro. Leerlo es una buena forma de ver como estamos y a qué problemas nos enfrentamos. Y, sobre todo, darse cuenta de que no podemos seguir como hasta ahora: o reducimos nuestro impacto sobre el medioambiente o tenemos un futuro bastante negro.
Algunos datos sacados del informe para animaros a leerlo:
  • La biodiversidad de la Tierra en los últimos 35 años ha disminuido un 30%.
  • Nuestro consumo actual de materias primas excede en un 50% la capacidad regeneradora del planeta. Vivimos en un solo planeta, pero consumimos uno y medio.
  • La deforestación y la degradación de los bosques son la causa del 20% de nuestras emisiones de CO2 a la atmósfera.
  • Sólo una tercera parte de los ríos de más de 1.000 km del planeta fluyen libremente, sin presas.
  • En los últimos 50 años, las capturas globales de peces marinos han aumentado cinco veces. Muchas especies están sobreexplotadas.
  • Las últimas décadas han sido más cálidas que cualquier otro período comparable de los últimos 400 años.

Fuentes:
  1. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF): http://es.wikipedia.org/wiki/Fondo_Mundial_para_la_Naturaleza
  2. WWF deja al rey Juan Carlos sin la presidencia de honor en España: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/21/actualidad/1342865223_298426.html
  3. Embajadores de buena voluntad: http://www.dandodatos.com/2011/07/embajadores-de-buena-voluntad.html
  4. Informe Planeta Vivo 2012: http://www.wwf.es/noticias/informes_y_publicaciones/informe_planeta_vivo_2012/
     
     
    
    
   

lunes, 17 de octubre de 2011

Erradiquemos la pobreza (aunque sea por egoismo)

Existen muchas razones por las cuales uno puede querer erradicar la pobreza. La principal es que la pobreza es la injusticia más importante de nuestro tiempo, y la lucha contra la injusticia es (o debería ser) uno de los principales objetivos de nuestros actos. Pero es evidente que hay quien no tiene ningún interés en acabar con la pobreza, sea porque considera que todos tenemos las mismas oportunidades y que quien es pobre es porque no las sabe aprovechar (que aunque sea un argumento estúpido está mucho más extendido de lo que parece) o porque, aunque considere que es una injusticia, prefiere seguir así y sacar el máximo partido a la situación.
Contra esto hay un argumento definitivo: eliminar la pobreza es la mejor forma de aumentar el bienestar y la calidad de vida de una sociedad, incluidas sus capas más ricas. O sea, que incluso los que más se benefician de la existencia de la pobreza se beneficiarían de su erradicación. En la lucha contra la pobreza todo el mundo sale ganando.
Este es el principal argumento del libro Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva escrito por el economista Richard Wilkinson y la antropóloga Kate Pickett. El razonamiento que plantea este interesantísimo libro es el siguiente:
 Hay una serie de problemas sociales y de salud que afectan especialmente a los más pobres y que, por lo tanto, están más extendidos en los países del Tercer Mundo que en los países ricos: mala salud, violencia, enfermedades mentales, adicción al alcohol y las drogas, esperanza de vida baja, mortalidad alta, obesidad, madres adolescentes, bajo rendimiento escolar en niños, incremento de los homicidios, tasa de población reclusa alta y poca movilidad social. Estos problemas son más graves en las sociedades más pobres, y si comparamos El Salvador con Francia, por ejemplo, o Nigeria con Suiza, veremos claramente de qué hablamos.
Hasta aquí lo que ya sabíamos. Lo que han descubierto estos investigadores es que entre los países ricos estos problemas no disminuyen a medida que aumenta la riqueza: donde se vive mejor es en los países que tienen menos desigualdades. Para entenderlo, miremos este gráfico donde aparecen los países más ricos del mundo (algunos países de Europa, Canadá, EEUU, Japón, Australia y Nueva Zelanda):
    


En el eje vertical hay un índice elaborado a partir de los problemas sociales y de salud que hemos listado más arriba con datos sacados de la OMS, la ONU, la OCDE, la UNICEF y agencias estatales de cada país. Cuanto más arriba está, más problemas tiene un país. En el eje horizontal está la desigualdad en la renta de los ciudadanos: cuanto más a la derecha, más desigualdad existe entre las rentas de los habitantes de un país. Como puede verse, los países en los que las rentas son más desiguales (los ricos son más ricos y los pobres más pobres) tienen más problemas. Y estos problemas no sólo afectan las capas bajas: si sacamos de la ecuación a los más pobres del país, el gráfico sigue siendo el mismo: entre los ricos de los EEUU, por ejemplo, hay más problemas que en Finlandia.
Resumiendo: en los países con más desigualdad incluso los ricos tienen una esperanza de vida más corta, peor salud, más violencia, más adicciones y, en definitiva, una calidad de vida y un bienestar menor. El país que tiene más problemas sociales y de salud de todos los estudiados también es el que, aún siendo uno de los países más ricos del mundo, tiene las rentas más mal repartidas: los EEUU. En el otro extremo, con menos problemas y menos desigualdad, están Japón y los países nórdicos. Si reducimos las desigualdades, reduciremos los problemas sociales.
Tengamos en cuenta una cosa: lo que plantea este libro no es ninguna utopía. No se explica cómo deberían funcionar las sociedades que no funcionan comparándolas con sociedades ideales, sino comparándolas con sociedades que ya existen. Y si repartir mejor la riqueza ayudaría a los países ricos más desiguales a vivir mejor, también lo podríamos aplicar al mundo entero: luchar contra la pobreza en Bolivia, por ejemplo, no sólo beneficiará a los bolivianos sino al resto de países del mundo.

Fuentes:

  1. Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva, de Richard WILKINSON y Kate PICKETT: http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=329





  

domingo, 5 de junio de 2011

Yo no soy racista, pero...


Es evidente que el racismo se basa en la ignorancia y que sólo combatiendo la ignorancia podemos acabar con el racismo. Últimamente en Europa proliferan los partidos abiertamente racistas y lo hacen gracias a la ignorancia de sus votantes, que aceptan razonamientos que no tienen nada de razonables. Y no sólo porque estos discursos fomenten el odio y la exclusión sino porque, además, se construyen sobre premisas falsas. En general, tienen discursos basados en rumores falsos que la gente se cree porque se los quiere creer, porque es más cómodo pensar que todos tus problemas son culpa de la inmigración y que bastaría con expulsar a los inmigrantes para que todo funcionara maravillosamente bien.
Por suerte, hay gente que se dedica a combatir estos rumores con el objetivo de desarmar el racismo. Una de las buenas prácticas más interesantes que se han hecho en este sentido es una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona: la Agencia Antirumores. Desde su web se dedican a combatir los rumores más extendidos sobre "los males que provoca la inmigración", y lo hacen con estadísticas en la mano y mediante argumentos contundentes que no se basan en cuestiones morales sino en demostrar que las ideas preconcebidas que a menudo tenemos en contra de la inmigración están construidas sobre premisas absolutamente falsas.
Algunos ejemplos de rumores que la página desmiente:
"Nos están invadiendo"
"Copan las ayudas sociales"
"No pagan impuestos"
Abusan de los servicios sanitarios y colapsan las urgencias"
Sus comercios pueden abrir a cualquier hora"
Estamos perdiendo la identidad"
A parte de este corpus de argumentos, la red dispone de cursos para formar "agentes antirumores" (en marzo del 2011 ya habían hecho el curso más de 250 personas), un manual para combatir rumores y estereotipos y un cómic antirumores ilustrado por Gallardo.
Con la crisis actual los argumentos demagógicos en contra de la inmigración ya no son solamente patrimonio de los partidos abiertamente racistas, sino que empiezan a oírse en partidos que tradicionalmente no jugaban en este tipo de juego sucio. Argumentos como el que llevó al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen a convertirse en la tercera fuerza de Francia ("en Francia tenemos dos millones de parados y dos millones de inmigrantes; si expulsamos a  los inmigrantes habrá trabajo para todos") aparecen en los medios de comunicación y en las charlas de café cada vez con más frecuencia. Campañas antirumores como esta son muy positivas porque dan argumentos sólidos a los ciudadanos para desmontar toda esta demagogia, y es muy interesante que salgan de las administraciones públicas y no sólo de ONG y activistas por los derechos humanos: la lucha contra el racismo es una lucha en favor de la democracia y la convivencia, y todos, empezando por nuestros representantes políticos, debemos tomar un papel activo en ella.

Fuentes:
  1. Todavía no existe la traducción al castellano de la página web de la Red Antirumores de Barcelona, pero es tan interesante que vale la pena echar un vistazo a la versión catalana para hacerse una idea de cómo funciona. Sus autores nos han dicho que en breve existirá una traducción al castellano y al inglés; en cuanto esté colgada actualizaremos el enlace: www.bcnantirumors.cat
  2. Por el momento, os dejamos también un video en español con alguno de los datos que ofrece esta web a modo de presentación: http://www.youtube.com/watch?v=lfqkuCFtHpk 
  3. Este artículo en inglés aparecido en el blog del Consejo de Europa pretende difundir las virtudes de la Red Antirumores de Barcelona: http://www.interculturalcities.com/blog/16494/Barcelona_s_anti-rumour_strategy 
  4. El cómic de Gallardo: http://www.entrecomics.com/?p=54057

lunes, 3 de enero de 2011

Cómo leemos las estadísticas


Las estadísticas pueden interpretarse de muchas maneras; sólo hay que ver la lectura de los resultados electorales que hacen muchos partidos políticos (y periódicos afines) para entender que las estadísticas, sin contexto ni explicación, son fácilmente malinterpretables. Churchill decía que él sólo creía en las estadísticas que había manipulado previamente. Es muy interesante, para profundizar en este tema, el libro de John Allen Paulos El hombre anumérico, que habla de los problemas que comporta la nula cultura matemática que tenemos y de qué fácil es manipularnos si no somos capaces ni de entender una estadística.
Una buena prueba de todo esto es lo que ha pasado estas últimas semanas con las acusaciones de acoso sexual hechas por dos chicas suecas a Julian Assange, el fundador de Wikileaks. Algunos medios de comunicación, buscando un poco de contexto para la noticia, daban un dato: Suecia es el país con más violaciones de Europa. Pero si vamos a la fuente de este dato veremos que hay que interpretarlo correctamente: Suecia, dice la estadística, es el país con más denuncias por violación (53 por cada 100.000 personas) de Europa, que es algo muy distinto. Naturalmente, esto no tiene nada que ver con el número de violaciones que se cometen, sino con la confianza que tienen las suecas en la justicia de su país y en la menor tolerancia con los abusos que tiene la sociedad. Como mínimo, las 53 denuncias por violación por cada 100.000 personas de Suecia contrastan con las 2 de Turquía, las 3 de Albania, las 2 de Grecia o las 5 de España. ¿El problema lo tiene Suecia o lo tenemos el resto? 

Fuentes:
  1. Cita de Churchill: http://en.wikiquote.org/wiki/Churchill
  2. El hombre anumérico: http://es.wikipedia.org/wiki/El_hombre_anumérico
  3. European Sourcebook of Crime and Criminal Justice Statístics 2010 (página 46): http://www.europeansourcebook.org/ob285_full.pdf


domingo, 5 de diciembre de 2010

Los gobiernos dan datos


Los gobiernos y las administraciones generan y tienen acceso a grandes cantidades de datos de interés general. Algunos (pocos) hay que mantenerlos en secreto por motivos de seguridad pero la gran mayoría deberían ser de dominio público: como el resto de bienes gestionados por la administración, pertenecen a los ciudadanos. Por desgracia esto no es muy usual, ya sea por la dificultad de hacer pública toda esta información o por la reticencia de las administraciones a compartirla.
Pero las nuevas tecnologías han facilitado tanto este proceso que ya no hay excusas para no publicar todo aquello que debería ser publicado para mejorar la transparencia de la gestión pública y acabar con el secretismo. Algunas administraciones se han sumado al movimiento Open Data, una filosofía que apuesta precisamente por dar publicidad a todo este material de la forma más accesible posible. Uno de los pioneros es el gobierno británico, y en el Estado español las administraciones de Asturias, País Vasco y Cataluña se han sumado recientemente. En sus webs se publican gran cantidad de datos estadísticos, demográficos, de tráfico, meteorológicos, cartográficos, etc. en formatos reutilizables para que cualquier ciudadano o asociación pueda acceder a ellos.
Pero no es suficiente con publicar todo este material, hay que analizarlo, separar el grano de la paja y, finalmente, divulgarlo. Nadamos en un inmenso mar de datos, y esto sólo es el principio de una tendencia que va a más, por lo que hay que inventar nuevas maneras de asimilar tanta información. Para convertir todo esto en algo útil muchas administraciones están promoviendo concursos para crear aplicaciones de software que nos ayuden a navegar entre tanta información. Un buen ejemplo es Apps for Development, una iniciativa del Banco Mundial donde los concursantes deben crear programas informáticos que utilicen esta información para avanzar en la consecución de alguno de los Objetivos del Milenio.

Fuentes:
  1. La filosofía Open Data: http://es.wikipedia.org/wiki/Datos_Abiertos
  2. Open Data Reino Unido: http://www.nationalarchives.gov.uk/news/498.htm
  3. Open Data de Asturias: http://www.asturias.es/portal/site/Asturias/menuitem.77b6558ac8616446e44f5310bb30a0a0/?vgnextoid=05badd42ece45210VgnVCM10000097030a0aRCRD&vgnextchannel=05badd42ece45210VgnVCM10000097030a0aRCRD&i18n.http.lang=es
  4. Open Data Euskadi: http://opendata.euskadi.net/w79-home/es
  5. Open Data Cataluña: http://dadesobertes.gencat.cat/
  6. Catálogo de Open Data de administraciones de todo el mundo: http://www.epsiplatform.eu/psi_data_catalogues/category_1_public_sector_information_psi_data_catalogues_by_governments_direct_access_to_data
  7. Apps For Development, iniciativa del Banco Mundial: http://appsfordevelopment.challengepost.com/
  8. Objetivos del Milenio: http://www.dandodatos.com/2010/11/los-objetivos-del-milenio.html
 

lunes, 30 de agosto de 2010

La percepción de la corrupción política en el mundo

Ningún país se salva de la corrupción política, aunque ni mucho menos es la misma en todas partes. Cada año, Transparency International, una ONG con sede en Berlín que se dedica a combatir la corrupción política y a divulgar la información que recoge, elabora una serie de índices de como perciben los empresarios y analistas políticos la corrupción política en sus países. Entre los diez países más corruptos del mundo, uno del Caribe (Haití), cinco de Asia Central y de Oriente Medio (Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Iraq y Afganistán), uno del sudeste asiático (Myanmar) y tres de África (Chad, Sudán y Somalia).
Entre los países menos corruptos, encontramos bastantes países del norte de Europa, aunque también algunas sorpresas: en el número uno está Nueva Zelanda, y el tercer lugar es para Singapur.
En la UE, los tres países con una percepción de la corrupción más alta son Bulgaria, Grecia y Rumanía, y los que la tienen más baja son Dinamarca, Suecia y Suiza. España se encuentra en la posición 32 del índice mundial, por detrás de países como Israel, Chipre o Chile, y en la posición 18 de los 30 países de la UE.

Fuentes:
  1. http://www.transparencia.org.es/
  2. Índice 2009 de percepción de la corrupción en el mundo elaborado por Transparency International: http://www.transparencia.org.es/INDICE%20DE%20PERCEPCI%C3%93N%202009/Tabla%20sint%C3%A9tica.CPI_2009_table_spanish.pdf
  3. Índice 2009 de percepción de la corrupción en la Unión Europea elaborado por Transparency International: http://www.transparencia.org.es/INDICE%20DE%20PERCEPCI%C3%93N%202009/Regiones.%20Union%20Europea%20y%20Europa%20del%20Oeste%5B1%5D.pdf

martes, 15 de junio de 2010

Acciones Urgentes de Amnistía Internacional


En nuestro país, el hecho que un ciudadano escriba una carta a alguna autoridad, administración o representante político para quejarse de algo o denunciar algún hecho se ve, a menudo, como una pérdida de tiempo y como una rareza propia de jubilados y gente con mucho tiempo libre. Como máximo, como el último recurso de un ciudadano desesperado. Pero en otros países es una actividad habitual que forma parte de la actividad política de un ciudadano normal y corriente. El sistema electoral de los países anglosajones, por ejemplo, donde los ciudadanos escogen directamente los representantes de su circunscripción para que los representen y ejercen un cierto control sobre sus actos y votaciones en el parlamento hace que esta presión epistolar tenga más fuerza que aquí. 
Pero aunque este método tenga poca aceptación en el resto del mundo, lo cierto es que las cartas escritas acostumbran a ser leídas y, a menudo, contestadas y tenidas en cuenta. Amnistía Internacional hace años que tiene un programa de acciones urgentes donde decenas de miles de voluntarios de todo el mundo escriben cartas a gobiernos de cualquier país exigiendo respuestas sobre acciones concretas como el encarcelamiento de un activista de los derechos humanos, el desalojo a la fuerza de un barrio de favelas sin previo aviso, casos de torturas y desapariciones. etc. Los participantes de esta red reciben, con la periodicidad que escogen, pequeños expedientes de casos concretos con toda la información necesaria para escribir una carta a las autoridades locales exigiendo alguna cosa. En estos informes se encuentran los datos necesarios para entender lo que pasa, los puntos que hay que exigir a los representantes del gobierno, las direcciones de las personalidades a las que enviar las cartas, fax o emails e, incluso, el tratamiento con el que dirigirse a cada autoridad (Su Excelencia, Estimado Señor, Señor Presidente, etc.). Una vez enviada la carta, además, se puede seguir el caso y ver como acaba.
¿Sirve para algo? Sí. Amnistía ha calculado que cerca de una tercera parte de estos casos experimentan mejoras gracias a la presión.
En caso que no tengamos tiempo para escribir cartas, siempre podemos dedicar un par de minutos a introducir nuestros datos en una ciberacción de Amnistía, donde en vez de cartas personalizadas se mandan firmas recogidas en todo el mundo.
Y, naturalmente, también se pueden escribir cartas a cualquier autoridad por cualquier motivo que se considere importante siguiendo la propia conciencia.  

Fuentes: 

  1. http://www.es.amnesty.org
  2. http://www.es.amnesty.org/rau/
  3. http://www.es.amnesty.org/actua/ciberacciones/