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martes, 21 de enero de 2014

Sillas para todos


El Consejo de Seguridad, el órgano de las Naciones Unidas encargado de mantener la paz y la seguridad entre naciones, tiene 15 estados miembros. De estos, cinco son permanentes y tienen derecho a vetar cualquier resolución. Son los cinco estados que ganaron la Segunda Guerra Mundial: China, Reino Unido, Francia, los Estados Unidos y Rusia (que heredó la silla de la URSS).
Además de estos cinco, hay diez más que son escogidos por la Asamblea General cada dos años. Para elegirlos y que, aparentemente, quede equilibrado, se ha dividido el planeta en cinco regiones y todas deben tener representación. Estas regiones son:
  • África: tres miembros
  • Asia-Pacífico: tres miembros
  • Europa oriental: dos miembros 
  • América Latina y Caribe: dos miembros
  • Europa occidental y otros (o sea, lo que conocemos como Occidente): cinco miembros

Este repartimiento no tiene guarda ninguna proporción ni con el número de estados ni con el número de habitantes que forman cada unidad regional. Occidente, con menos población y menos estados que el resto, tiene más sillas que nadie. Veámoslo.
Al grupo de África, con 54 estados que pertenecen a la ONU, y el grupo de Asia-Pacífico, con 53, sólo les corresponden tres sillas. En cambio, al grupo de Occidente, con 28 estados y EEUU como observador, les corresponden cinco sillas.
Si nos fijamos en la población, la relación todavía es más desigual. En los países del grupo de "Europa occidental y otros" viven 546 millones de personas, es decir, sólo uno de cada 13 habitantes del planeta. Pero tienen una de cada tres sillas del Consejo de Seguridad de la ONU. Poco equilibrado, ¿no?

Fuentes:
  1. El Consejo de Seguridad de la ONU: http://es.wikipedia.org/wiki/Consejo_de_Seguridad_de_las_Naciones_Unidas
  2. Las poblaciones de los 28 países del grupo Europa occidental y otros las hemos sacado del anuario de la CIA: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2119rank.html
     
     
     
   

lunes, 6 de mayo de 2013

El IVA de Evo


Cada país grava los libros con los impuestos que más le conviene. En el caso de la Unión Europea, por ejemplo, las diferencias son notables: desde el 4% de España e Italia hasta el 25% de Dinamarca. Los países de la UE que pagan menos impuestos en libros son Luxemburgo, con un 3%, y el Reino Unido, donde no se paga nada. Esta diferencia entre estados ha llevado a empresas como la librería virtual Amazon a trasladar su sede europea a Luxemburgo, donde los salarios son muy altos pero se ahorran muchos impuestos.
Además, las tasas también varían entre los libros en papel y los electrónicos. España, por ejemplo, aplica un 21% de IVA a los libros electrónicos y sólo un 4% a los de papel. Para acabar con estas diferencias, ya hace tiempo que la Comisión Europea quiere unificar criterios y tiene previsto hacerlo a finales de 2013 (para aplicarlo durante el 2015).
Es evidente que el precio del libro influye en los índices de lectura de un país. Es por esto que el mundo editorial y los organismos e instituciones que luchan por la difusión de la lectura siempre han apostado por políticas impositivas bajas. En el caso de España, el precio fijo del libro (que permite sobrevivir a las librerías pequeñas y medianas) y el hecho de pagar un IVA superreducido del 4% han sido buenas medidas en favor de la lectura.
Hace unos días,  el presidente de Bolivia Evo Morales, con tal de conseguir que los bolivianos lean más, aprobó un paquete de medidas. Entre las más destacadas: constituir un Sistema Nacional de Bibliotecas con fondos para comprar libros actuales y anular el IVA de los libros (que era del 13%) y el impuesto a las transacciones de libros (del 3%). Gracias a eso, se podrá rebajar un 16% el precio del libro.
En la presentación de estas medidas, Evo Morales habló del problema de la falta de lectores que tiene el país y se puso a sí mismo de ejemplo: reconoció que no lee libros más allá de los títulos y algún capítulo muy de tarde en tarde.
Pero lo más curioso del caso fue la reacción de la mayoría de periódicos españoles al dar la noticia. El titular, invariablemente, fue: "A Evo Morales no le gusta leer". Y en el cuerpo del artículo, en letra pequeña, se explicaban las medidas para fomentar la lectura aprobadas por el gobierno boliviano. Eso en los casos en los que se explicaban, naturalmente.


Algunos ejemplos:
El Mundo: «Evo Morales: "No me gusta leer"»:
El País: «Morales admite que no le gusta leer al firmar una ley que baja los impuestos al libro»: http://economia.elpais.com/economia/2013/04/30/agencias/1367286502_156441.html
20 Minutos: «Evo Morales reconoce que no le gusta leer: "Tengo este problema"»: http://www.20minutos.es/noticia/1801885/0/evo-morales/no-gusta-leer/baja-impuesto/

Fuentes:
  1. Los tipos de IVA de los libros en la Unión Europea: http://www.actualidadeditorial.com/iva-sistema-de-precios-libros-impresos-ebooks-comparativa/
  2. Amazon en Luxemburgo: http://www.amazon.es/b?ie=UTF8&node=1323178031
  3. Tipos de IVA en España: http://www.rankia.com/blog/irpf-declaracion-renta/780527-tipos-iva-espana
  4. Un artículo sobre los pros y los contras del precio fijo del libro: http://www.leydellibro.org.mx/elpreciofijoeneuropa.shtml
   
    
   
   

lunes, 4 de marzo de 2013

¿Qué nos preocupa?

(Haz click sobre la tabla para ampliarla)

Comparando las encuestas que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) hace cada año, es posible ver cómo evolucionan las preocupaciones de los españoles. A finales del 2012 se publicó la quinta encuesta de actitudes hacia la inmigración, que en su primera parte pregunta cuál es el principal problema que existe en España según los ciudadanos encuestados.
Si comparamos esta encuesta con la que se hizo en septiembre de 2008, justo al principio de la crisis, encontramos cambios muy interesantes. En las dos se hizo la misma pregunta ("¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?") y se ofrecieron las mismas 35 respuestas para que el entrevistado escogiera.
A continuación, os exponemos algunas cosas interesantes que hemos extraído de comparar las dos encuestas:

  • Los dos temas que más preocupan a los españoles, ahora y hace cuatro años y medio, son el paro y los problemas económicos. Eso sí: entonces el paro era el segundo problema, votado por un 56,1% de los encuestados, y ahora es el primero, con el 85,8% de los votos.
  • Esto contrasta con la preocupación por el puesto de trabajo, que cae en picado, pasando de la posición 8 a la 16. Parece que el miedo al paro hace que aceptemos mucho más la precariedad laboral.
  • El estado de la sanidad preocupa cada vez más: en cuatro años ha pasado de ser el problema número 11, con un 3,3% de votos, al número 4, con un 9,1%. La educación también preocupa más ahora que hace cuatro años y ha ganado dos posiciones, pasando del número 9 al 7.
  • La corrupción y el fraude también han ganado importancia. Han pasado del puesto 22 (de 35 temas propuestos) al 9. La clase política y los partidos políticos, que ocupaban el puesto número 7, han subido hasta el 3: se han convertido en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
  • El terrorismo de ETA, que ocupaba la posición número 3, baja hasta la 12. El terrorismo internacional pasa de la 32 a la 31.
  • Los nacionalismos, por más que se diga lo contrario, no son un gran problema para los españoles: pasan de la posición 24 a la 25.
  • Los problemas medioambientales, que parece que no preocupaban mucho, todavía preocupan menos. Han pasado del puesto 20 al 22.
  • Las guerras, aunque avanzan un punto, también quedan muy lejos en la lista de preocupaciones de los ciudadanos: pasan de la posición 33 a la 32.
  • Con la inmigración pasa una cosa curiosa. Aunque los españoles la sitúan como uno de los problemas importantes (pasa de la posición número 4 a la 5), no consideran que el racismo también sea un gran problema (pasa del 25 al 28, con sólo un 0,2% de los encuestados).
  • Los problemas relacionados con la mujer son los que salen peor parados. Pasan de la posición 29 a la 35. O sea, que de los problemas de la lista es el que menos preocupa a los españoles. Y la violencia contra la mujer, pasa de la 19 a la 20.
¿Qué conclusiones sacáis?

Fuentes:
  1. Encuestas monográficas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/TiposEncuestas/EncuestasMonograficas/monograficos.jsp
  2. Encuesta "Actitudes hacia la inmigración" del 2012: http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/listaMuestras.jsp?estudio=13264
  3. Encuesta "Actitudes hacia la inmigración" del 2008: http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/listaMuestras.jsp?estudio=9680
     
    
     
     

lunes, 5 de noviembre de 2012

Lo que hay que Wert

Fotomontaje: Martí Riu
Por primera vez desde que empezamos este blog, el artículo de hoy no lo hemos escrito nosotros. Nuestro "autor invitado" se llama José Ignacio Wert y es el actual ministro de Educación, Cultura y Deportes. Y es que para hacer este artículo en contra de los recortes en el sistema educativo basta con copiar algunas de las grandes frases de este ministro sobre la educación.
Estas perlas las hemos sacado del web Lo que hay que Wert, una campaña de Educación Sin Fronteras para exigir al ministro que los presupuestos de educación de 2013 vuelvan, como mínimo, a los niveles de 2011.
  • "La educación pública ha dejado de contribuir a la sociedad".
  • "La tentación populista está en todas partes, pero justamente cuando se dice que los gobiernos tienen que ayudar a la gente en vez de a los bancos, es una petición por lo menos mal formulada, porque ayudar a los bancos es ayudar a la gente".
  • [Sobre la masificación en las aulas] "Porque hay que tener en cuenta que además de aprender, los niños en la escuela socializan, se comunican con otros niños, tienen experiencias normativas distintas... que son muy difíciles si el número es muy escaso”.
  • [Sobre la fuga de cerebros en España] "Ni siquiera creo que haya que llamarlo así. El hecho de que haya jóvenes con capacidad y voluntad de movilidad, que dominen idiomas extranjeros, que tengan la voluntad de salir fuera, que quieran ensanchar sus horizontes profesionales, nunca puede considerarse un fenómeno negativo".
  • "El concepto de Comunidad Escolar es abusivo e invasivo. La idea de co-gobierno (padres, alumnos, docentes, no docentes), la Comunidad educativa no puede ser una comunidad democrática, porque el proceso educativo no es democrático”.
  • "Que la familia no tiene recursos para afrontar el pago de las tasas, ¿Qué quiere decir? Pues que no se quieren dedicar recursos a eso en detrimento de usar recursos en otras cosas".
Si estás de acuerdo con lo que pretende la campaña, puedes firmar aquí. ¡Pásalo!

Fuentes:
  1. José Ignacio Wert: http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Ignacio_Wert
  2. Campaña Lo que hay que Wert: www.loquehayquewert.org
  3. Educación Sin Fronteras: http://www.educacionsinfronteras.org
  4. Firma aquí contra los recortes en educación: http://www.loquehayquewert.org/firma.php
      
     
     
     

domingo, 19 de agosto de 2012

El Lissom y el comercio mundial de arroz


El comercio internacional de materias primas es muy complejo y a menudo se escapa de nuestra comprensión. A veces, la mejor forma de entender cómo algunos productos llegan hasta el consumidor es con una buena historia, como la del último viaje del carguero Lissom.
El Lissom, un barco granelero, zarpó de China a finales del otoño del 2001 en dirección a Abiyán, el puerto más importante de Costa de Marfil y la segunda ciudad más grande de África Occidental. En sus bodegas llevaba un cargamento de 22.000 toneladas de arroz.
Pero el 16 de diciembre, cuando pasaba cerca del atolón de Diego García, en mitad del océano Índico, se declaró un incendio en la sala de máquinas y la tripulación fue desalojada. Todo el barco se incendió pero no se hundió. Durante cuatro días, con los motores destruidos y sin tripulación, navegó a la deriva por el océano Índico. Al final, el fuego se apagó pero el barco ya estaba completamente inutilizado. Barcos de la US Navy de la base de Diego García lo remolcaron durante 2.000 millas hasta el puerto más próximo: Maputo, la capital de Mozambique, donde llegó el 12 de febrero de 2002.
El barco no se puede salvar pero el arroz todavía está en las bodegas. ¿Qué hay que hacer con él? Los importadores locales de arroz no quieren que el barco descargue en Maputo porque una cantidad tan grande de arroz haría caer los precios e inundaría los mercados locales sin que ellos sacaran ningún beneficio. En el país hace falta arroz y los precios están muy altos para la mayoría de la población, pero el gobierno, presionado por los importadores locales y por las multinacionales que negocian la importación de arroz al país, ordena que el cargamento salga de Maputo. Durante un mes, a razón de 750 toneladas diarias, los sacos de arroz son transportados en las espaldas de cientos de mozos de cuerda hacia otro barco.
Los propietarios del Lissom, la compañía Rustal Trading de Ginebra, aseguran que el arroz está en perfecto estado y que será vendido en Abiyán como estaba previsto. Pero no es verdad: está ahumado y requemado, y ha empezado a estropearse después de tantas semanas en las bodegas en mal estado del barco.
En Durban, en la República de Sudáfrica, el cargamento pasa a dos barcos más pequeños que intentarán venderlo por toda la costa africana. Pero no será fácil, porque aunque se venda a un precio más barato por su estado nadie quiere un arroz que hará desplomarse el precio del resto de lotes.
Ni siquiera la compañía propietaria del arroz tiene ganas de venderlo porque la bajada de precios también afectaría a sus negocios. El Lissom sólo es uno de los 40 o 50 barcos que cada año envían a África cargados de arroz: esto significa sólo un 2% de la mercancía anual. Además, el seguro cubre la pérdida.
Mientras tanto, en Maputo lo que queda del Lissom será remolcado hacia Pakistán para ser convertido en chatarra. Pero esto no pasará hasta el 18 de mayo, y durante toda la primavera el esqueleto del barco permanecerá en el puerto. Durante todo este tiempo, algunos pescadores con pequeñas embarcaciones se acercan al carguero y se dan cuenta de que, en fondo de las bodegas, ha quedado arroz que estaba en tan mal estado que los propietarios no han querido llevárselo.
Entre 800 y 950 toneladas de arroz quemado y podrido aparecerán, durante el mes de abril, en los mercados de Matola, en el sud del país. Este arroz no es apto para el consumo humano, y unos meses más tarde los vendedores serán llevados a juicio.
La mayor parte del arroz del Lissom, incluso el que está en peores condiciones, será vendido en los mercados africanos. Este cereal cada día es más importante para alimentar al continente, y los organismos públicos encargados de comprar no miran demasiado la calidad de lo que compran, sobre todo si reciben un sobre lleno de dinero de manos de una gran compañía importadora. En palabras de uno de los intermediarios de estos negocios: "dan a las personas lo que no habrían dado al ganado".

Fuentes:
  1. La historia aparece en el libro de Jean-Pierre BORIS Le roman noir des matières premières: http://www.amazon.fr/Le-roman-noir-mati%C3%A8res-premi%C3%A8res/dp/2818501733/ref=dp_ob_title_bk/275-6901948-3295145
  2. Una foto del granelero Lissom: http://www.shipspotting.com/gallery/photo.php?lid=1477425
  3. Abiyán, en Costa de Marfil: http://es.wikipedia.org/wiki/Abidjan
  4. El atolón de Diego García: http://es.wikipedia.org/wiki/Diego_Garc%C3%ADa
  5. Maputo, la capital de Mozambique: http://es.wikipedia.org/wiki/Maputo
  6. Durban, en Sudáfrica: http://es.wikipedia.org/wiki/Durban
  7. El arroz encontrado en las bodegas: http://www.news24.com/xArchive/Archive/Moz-warns-against-wrecks-rice-20020424
  8. El arroz de Matola y el juicio: http://allafrica.com/stories/200208070562.html
   
    
     
   

domingo, 15 de abril de 2012

La fórmula Mohawk, o como desmontar una huelga


Durante el primer tercio del siglo XX, muchas grandes empresas empezaron a contratar a grupos de matones que, armados con cachiporras, aparecían en las huelgas y manifestaciones sindicales y apaleaban a todos los participantes. A menudo también había tiros, y muchos sindicalistas en todo el mundo perdieron la vida, ya sea en medio de las manifestaciones o en algún callejón oscuro. En Barcelona, estas prácticas fueron tan habituales a principios de los años 20 que recibieron el nombre de pistolerismo. Pero fue un fenómeno global, muy extendido en todos los países industrializados.
Naturalmente, es una forma bastante efectiva de disolver manifestaciones y de disuadir a los trabajadores de hacer huelga, pero enseguida se dieron cuenta que no era muy eficiente a largo plazo. En primer lugar, algunos sindicatos y asociaciones anarquistas (como la CNT española) crearon sus propios grupos armados, que llegaron a asesinar al presidente del Gobierno Eduardo Dato en 1921 y a unos cuantos gobernadores civiles. En segundo lugar, la rabia que generaban estas unidades rompehuelgas y el hecho evidente de que estaban conchabados con la policía y el gobierno daba argumentos a los trabajadores para seguir manifestándose, e incluso ayudaba a convencer a algunos indecisos.
Pero entonces alguien tuvo una gran idea. Fue en 1937, durante una huelga del sector del acero en Johnstown, al oeste de Pensilvania. Si en vez de atacar al grueso de los manifestantes con porras y pistolas se atacaba a sus líderes con artículos y discursos, intentando poner en su contra al resto de trabajadores, se conseguiría terminar con las huelgas y manifestaciones y, encima, quedar como los buenos de la película. Es lo que se conoce como fórmula Mohawk.
El razonamiento es muy senzillo. "Nosotros", empresarios, banqueros, parados, trabajadores y amas de casa, tenemos interés en que las empresas funcionen bien, exista empleo, no haya disturbios y todo funcione. "Ellos", los sindicalistas, quieren problemas, provocan disturbios, viven de esto. Por lo tanto, debemos defender todos juntos "nuestros intereses", estar unidos, no caer en las provocaciones. Los huelguistas son subversivos, violentos, antidemocráticos, provocan alborotos, y de alguna forma la gente de bien debemos pararles los pies. El ejecutivo de un gran banco y la persona que le limpia la oficina tienen los mismos intereses, deben luchar juntos contra los antisistema.
Parece un argumento muy chapucero y fácil, pero si lo repites mucho y en todas partes (desde los medios de comunicación, desde las tribunas políticas, desde las aulas, etc.) acaba funcionando. ¡Y muy bien! Tanto, que hoy en día es la fórmula más utilizada para deshacer huelgas y manifestaciones, o como mínimo para evitar que un volumen importante de los ciudadanos participen en ellas, lo cual convierte a los que luchan por los derechos laborales y sociales en una minoría, en "grupitos de antisistemas".
Es muy interesante echar un vistazo a los titulares de los periódicos y a las declaraciones de ciertos políticos o de los representantes de la patronal durante los días previos y posteriores a una huelga. Unos días antes de la huelga general del 29 de marzo estuvimos coleccionando recortes de periódico con declaraciones al estilo Mohawk... y acumulamos algunos centenares. Si alguien tiene interés, basta con que pase unos minutos hojeando las hemerotecas de cualquier periódico. Encontrará desde artículos que hablan del enriquecimiento de los sindicalistas o del hecho que no les descuenten del sueldo el día de huelga, hasta argumentos que atacan las huelgas por las pérdidas económicas que representan (y que recaen en los trabajadores, naturalmente). Y es que, como dice Noam Chomsky, que ha escrito bastante sobre la fórmula Mohawk, "la propaganda es a la democracia lo que las cachiporras al estado totalitario".

Fuentes:


  1. Tres textos de Noam Chomsky sobre la fórmula Mohawk:
  1. El pistolerismo en Barcelona: http://es.wikipedia.org/wiki/Pistolerismo
  2. Eduardo Dato, presidente del gobierno asesinado por los anarquistas: http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Dato

    
    
     

domingo, 4 de marzo de 2012

¿De qué sirven los títulos nobiliarios?


Quien lea la pregunta que nos hacemos en el título puede pensar que no sirven para nada, que son cosa del pasado. Y es verdad, los títulos nobiliarios, a día de hoy, no están asociados a la larga lista de privilegios de los que gozaban no hace mucho tiempo. Pero los títulos siguen existiendo, y son reconocidos por los estados monárquicos europeos. E incluso, a diferencia de otros títulos de carácter privado (como el de Miss España, el de obispo o el de Rey del pollo frito), hay organismos públicos que se dedican a velar por ellos y, aunque las leyes no les dan ningún privilegio, todavía tienen algunos. Echemos un vistazo.
Para hacerlo, tomaremos el caso de España, aunque muchos de estos datos pueden ser extrapolados a otros países europeos con monarquía. Los títulos nobiliarios son tan antiguos como las monarquías, y por lo tanto existen desde hace muchos siglos. Los que se usan actualmente en las monarquías europeas como la nuestra, vienen de la edad media. Este no es el sitio para hablar de la historia y de los privilegios de duques, marqueses, condes y barones, y por lo tanto no viajaremos tan atrás en el tiempo. Nos limitaremos a ir hasta el 9 de diciembre de 1931, día en el que se aprobó la Constitución de la Segunda República Española que, en su artículo 25, abolía los títulos nobiliarios con el argumento que "no podrán ser fundamentos de privilegio jurídico la naturaleza, la filiación el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas". Pero este artículo, como la república, no duró mucho, y en 1947 el general Franco restauró los títulos nobiliarios... hasta hoy. Con la aprobación de la actual constitución, donde queda claro que "corresponde al rey conceder honores y distinciones" (art. 62), los títulos nobiliarios han sido aceptados dentro del régimen democrático, y con una serie de reales decretos posteriores, como el Real Decreto 602/1980, se acabó de legalizar el tema.
Empecemos por las cifras. En 1980, el Ministerio de Justicia (que aunque parezca un chiste es el que se encarga de gestionar los títulos nobiliarios) editó la Guía oficial de Grandezas y Títulos de España, la última versión de la cual salió en 2011. En la edición de 1980 había 2601 títulos, atribuidos a 1940 personas (pensad que hay gente que tiene más de un título nobiliario: la duquesa de Alba, que es la persona con más títulos nobiliarios del mundo, tiene más de 50). No he podido consultar la versión del 2011 de la guía (no estaba en la biblioteca de ninguna universidad catalana y, sinceramente, no me apetecía pagar 20 euros por este ladrillo de casi un millar de páginas) pero en la del 2004 ya he contado 2833, 232 más que en el año 80. O sea, que el rey Juan Carlos tiene cierta propensión a nombrar nuevos nobles para pagar favores, simpatías y amistades. Por ejemplo, en el caso de Vicente del Bosque, al que otorgó el título de marqués del Bosque cuando ganó el mundial, o Mario Vargas Llosa, al que concedió el mismo título cuando ganó el premio Nobel. Por lo tanto, no es una institución que se vaya apagando para desaparecer algún día, al contrario. Cada día hay más nobles.
Ahora pasemos al otro gran tópico sobre la nobleza actual, el de que no tienen ningún privilegio... que tampoco es exactamente cierto. Sí que es cierto que, con las Cortes de Cadiz de 1812 se abolieron formalmente los antiguos privilegios, o sea, los beneficios que el poder legislativo daba a alguien por el hecho de haber nacido noble (no pagar impuestos, no ir nunca a la cárcel por deudas, etc.). Pero las instituciones modernas no han abolido el principal privilegio del que gozaban en otros tiempos: la propiedad de los bienes muebles e inmuebles conseguidos gracias al expolio y al cobro de impuestos a las personas que tenían bajo su jurisdicción. Siempre que sale este tema, los defensores y los beneficiarios de este expolio usan el argumento sagrado del derecho a la propiedad privada, que es la forma fina del "santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita", y tachan a los que se quejan de demagogos y rabiosos. Cosa que no deja de ser curiosa. El expolio practicado por la nobleza feudal hace unos siglos no es muy distinto del practicado por los jerarcas nazis hace poco más de medio siglo, pero parece que el tiempo da una pátina de legitimidad a estos delitos: los descendientes no sólo no se avergüenzan de los actos de sus antepasados sino que los defienden con orgullo.
Pero los privilegios no terminan aquí. Naturalmente, los que otorgaba el Estado no están vigentes, pero los que se otorgaban los nobles entre sí todavía están en uso, y nadie se los puede prohibir. Entre estos privilegios, está el que tienen todos los nobles con grandeza de España de ser recibidos por el rey siempre que lo deseen. Puede parecer una tontería sin importancia, pero en algunos momentos ha sido un privilegio muy valorado. Un ejemplo: durante la transición, los partidos políticos intentaban tener algún noble con privilegio de grandeza militando en el partido para poder ser recibidos por el rey siempre que lo deseasen. Es por esto, por ejemplo, que José Luís de Vilallonga, marqués de Castellbell, tuvo un lugar destacado en la Junta Democrática y en el PSOE de aquellos años. Naturalmente, en su autobiografía cuenta que era por sus cualidades intelectuales; pero en las autobiografías de los otros no se cuenta exactamente lo mismo. Su única aportación era que el monarca estaba obligado a abrirle las puertas a él y a sus acompañantes siempre que lo pidiera.
El argumento principal de los defensores de la nobleza es que los privilegios ya no existen y que actualmente son una especie de club privado con el mismo derecho a existir que el resto de clubs privados. Pero los clubs privados de verdad no tienen una sección del Ministerio de Justicia, financiada con dinero público, encargada de llevarles los números, ni tienen a uno de sus miembros haciendo de jefe de Estado únicamente por el hecho de ser el presidente del club.
Desde 1997, el escritor Javier Marías se ha convertido, sin otra legitimidad que la que le otorga su propia voluntad, en rey del islote de Redonda, un montón de piedra en medio del Caribe. Desde entonces, no para de otorgar títulos nobiliarios a sus amigos y a personalidades de la cultura. Supongo que los nobles "de verdad" lo ven como un juego que no va más allá, como una excentricidad del escritor. Pero no se dan cuenta de que es exactamente lo mismo que han hecho ellos, y que Javier Marías (Javier I de Redonda) tiene tanta legitimidad para otorgar títulos nobiliarios como Juan Carlos I. Como mínimo, los de Redonda no han robado nada a nadie.

Fuentes:
  1. El Rey del pollo frito: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/27/cultura/1311788189.html
  2. La Constitución de la Segunda República que abolió los títulos nobiliarios (art. 25): http://www.icsi.berkeley.edu/~chema/republica/constitucion.html
  3. La Constitución actual (art. 62f): http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=62&tipo=2
  4. Real Decreto 602/1980 que modifica las leyes anteriores en materia de títulos nobiliarios:  http://www.boe.es/aeboe/consultas/bases_datos/doc.php?id=BOE-A-1980-7011
  5. Guía oficial de Grandezas y títulos nobiliarios editada por el Ministerio de Justicia: http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/ca/1215198356356/Publicacion/1288775574131/Detalle.html
  6. Vicente del Bosque y Mario Vargas Llosa, nuevos marqueses: http://www.lavanguardia.com/gente/20110204/54110565649/el-rey-nombra-marques-a-vicente-del-bosque.html
  7. Las Cortes de Cádiz, en las que se abolieron los privilegios de la nobleza: http://es.wikipedia.org/wiki/Cortes_de_C%C3%A1diz
  8. Los antiguos privilegios de la nobleza: http://es.wikipedia.org/wiki/Privilegio#Privilegios_varios
  9. Grandeza de España: http://es.wikipedia.org/wiki/Grandeza_de_Espa%C3%B1a
  10. El reino de Redonda: http://www.javiermarias.es/REDONDIANA/EspecialPeriodicoCatalunya.html
  11. Los duques del reino de Redonda: http://www.javiermarias.es/REDONDIANA/DuquesdeRedonda.html
   
   
    
    

lunes, 19 de diciembre de 2011

Campos de concentración en Corea del Norte


En julio de 1977 Kang Chol Hwan, un niño de nueve años, fue detenido junto con el resto de su familia porque su abuelo no se había mostrado suficientemente entusiasta con el régimen de Kim Il Sung, el dictador vitalicio de Corea del Norte. El abuelo, por lo que parece, tampoco es que se opusiera: había viajado unos años antes desde Japón con toda su familia para vivir la revolución norcoreana y había dado su fortuna al partido, pero parece que eso no fue suficiente.
Kang y su familia pasaron diez años en el campo de concentración de Yodok como "familiares de un delincuente", y años más tarde, cuando consiguió huir del país y llegó a Corea del Sur después de un largo periplo por la China, describió su paso por el campo de concentración de Yodok en el libro Los acuarios de Pyongyang, el primer testimonio de un campo de concentración norcoreano que se publica en Europa. El libro es un ejemplo más de esta literatura del horror que nos ha permitido conocer cómo eran los campos de concentración nazis, los gulags soviéticos o los campos de concentración del franquismo, entre otros. El autor sufre el hambre y el frio, sobrevive comiendo ratas e insectos, lo obligan a presenciar ejecuciones y ve como un profesor mata a golpes a otro niño porque ha osado contestarle. Y lo más horrible es que Yodok no es el peor campo de concentración del régimen. Kang, cuando se refiere al resto de campos del país (Amnistía Internacional ha localizado seis pero nadie sabe cuántos hay), afirma: "Siento un cierto escrúpulo por quejarme públicamente de la vida que llevé en Yodok. Escrúpulo, sí, porque Yodok no es el campo más duro de Corea del Norte. Los hay mucho peores, envueltos en tal capa de misterio que durante mucho tiempo ha sido imposible hablar de ellos con precisión".
Además, existe una diferencia entre los campos norcoreanos y los gulags soviéticos o los campos de concentración nazis: los de Corea del Norte todavía hoy están llenos de gente. Se calcula que en Corea del Norte, con una población de 24 millones de personas, hay entre 150.000 y 200.000 encerradas en los campos de concentración por motivos políticos. Algunos de ellos son disidentes; otros, como en el caso de Kang, ni siquiera eso, aunque el régimen los considera como tales. Muchos, sencillamente han cometido el crimen de ser familiares de un preso.
Desde hace años, organizaciones como Amnistía están luchando para dar a  conocer estos campos y para hacer presión sobre el régimen de Kim Jong Un (nieto de Kim Il Sung e hijo de Kim Jong Il, que acaba de morir el pasado 17 de diciembre) para que cierre los campos y libere los presos. Si quieres ayudar a hacer presión, firma esta petición. Campos como los de Yodok, el de Senghori o el de Guantánamo son una vergüenza para nuestra especie.

Fuentes:

  1. Kang Chol Hwan: http://es.wikipedia.org/wiki/Kang_Chol-Hwan
  2. Los acuarios de Pyongyang, el libro de Kang Chol Hwan sobre su estancia en el campo de Yodok: http://www.todostuslibros.com/libros/los-acuarios-de-pyongyang_978-84-931457-8-1
  3. Campaña de recogida de firmas de Amnistía para cerrar el campo de concentración de Yodok: http://web.es.amnesty.org/enportada/campo-penitenciario-yodok.php
 
     
     
      

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Votar en contra de los propios intereses


Mucha gente se pregunta, en tiempo de elecciones, por qué tienen tantos votos los partidos que tradicionalmente defienden los intereses de una minoría. Es un tema recurrente en los foros políticos e incluso en los bares y cafés. Basta con ir a Google y teclear "por qué la gente vota X", cambiando la X por el nombre del partido que, según tu punto de vista, favorezca los intereses de la minoría con las riendas más altas, para darse cuenta que existe mucha gente que se hace esta pregunta. Y de que hay respuestas de todo tipo, también. Intentemos analizarlas.

Básicamente, las respuestas que da la gente pueden resumirse en dos. Por un lado, las que se basan en la ignorancia en temas políticos de la gran mayoría de los votantes. Algunas de estas respuestas son más suaves ("es necesario un nivel cultural muy alto para hacerse una idea clara de la política, la historia y la economía, y esto es difícil para mucha gente") y otras son más radicales ("la gente es idiota"), pero en todo caso vienen a decir lo mismo: el que vota a un partido que defiende intereses muy distintos a los suyos es porqué desconoce las intenciones reales de este partido y, en muchos casos, incluso desconoce qué tipo de políticas serían más favorables a sus propios intereses.

El segundo gran grupo de respuestas, más o menos, viene a decir: la intención de voto en las grandes democracias, sobre todo en aquellas dónde el bipartidismo está más extendido, reacciona a la ley del péndulo, que básicamente castiga a aquellos que llevan tiempo en el poder porque se les identifica con todos los problemas del país y premia a la oposición porqué ha sido la voz crítica con los males que padece la sociedad o, incluso, porque es el único recambio disponible. Hay épocas en las que el péndulo oscila hacia partidos que coinciden más con los intereses de la mayoría y épocas en las que oscila hacia el lado opuesto.

¿Cuál de las dos es la buena? Bueno, las dos pueden tener parte de razón (y la tienen: sólo hace falta echar un vistazo a los periódicos para identificar casos en los que estas respuestas se pueden aplicar). Pero que estas respuestas se basen en la realidad no significa que la expliquen completamente. Quizás la gente que vota contra sus intereses no es tan ignorante, ni está tan desinformada, ni hace un voto de castigo. O como mínimo, no toda. Quizás, sencillamente, es que vota lo que le interesa votar.

Este es el punto de vista de John Kenneth Galbraith, uno de los grandes economistas del siglo XX, y está expuesto en uno de sus libros: La cultura de la satisfacción. Intentaremos resumirlo.

Durante siglos, las normas las han dictado la minoría que tenía el poder. El resto de la población, por más que fueran una amplísima mayoría, no tenían ni voz ni voto en las decisiones políticas y económicas. Con la conquista de la democracia parlamentaria en una parte significativa de países del mundo las cosas han cambiado, y ahora mucha más gente participa en la toma de decisiones. Pero no nos confundamos: por más que sean una mayoría de ciudadanos de estos países los que tienen la posibilidad de influir en la vida pública, no son todos. Es lo que Galbraith llamaba la Mayoría Electoral Satisfecha, los afortunados económica y socialmente. Y en todo caso son una mayoría no de todos los ciudadanos, sino de los ciudadanos que realmente votan. Aquí hay que restarle todos aquellos ciudadanos que no participan porque no ven que les sirva de nada hacerlo, y también todas aquellas personas que ni siquiera tienen derecho a votar, como los inmigrantes sin papeles. Esta mayoría satisfecha defiende en las urnas a aquellos partidos que los favorecen, aquellos partidos que priorizan sus intereses por encima de los intereses de los demás. 

Cuando se habla de recortar los gastos del Estado en época de déficit se habla de recortar las ayudas sociales, las viviendas baratas, la sanidad pública, la educación pública o las necesidades de los colectivos de inmigrantes, pero nunca se plantea recortar otras prestaciones como las garantías financieras de los depositarios de los bancos en bancarrota (que suponen para los estados un gasto astronómico) o las subvenciones a los grandes grupos agrarios que exportan al Tercer Mundo. Según esta mayoría satisfecha, estos gastos no suponen una carga para el Estado (como en el caso de la sanidad para los pobres o las pensiones para los parados) sino que son pilares del bienestar y la seguridad de los ciudadanos. Es decir, que del mismo modo que la nobleza del Antiguo Régimen justificaba sus privilegios como necesarios para el buen funcionamiento de la economía y la estabilidad del país, actualmente la mayoría satisfecha justifica sus privilegios con los mismos argumentos. Y nunca faltan, naturalmente, economistas y politólogos que den un barniz intelectual a esta justificación.

Esta defensa de los privilegios no es monolítica: una parte cada día más importante de los privilegiados se preocupa por la situación de los que no participan del bienestar general, incluso pasando por encima de la propia satisfacción personal, y esta preocupación es una de las formas más acreditadas de discurso social. Pero a la práctica la mayoría satisfecha, cuando va a votar, prioriza su bienestar por encima de la justicia social.

Naturalmente, cuando se habla de privilegiados todos tendemos a pensar que no va con nosotros. Pero no sólo nos estamos refiriendo a los que viven rodeados de lujo, yates y fiestas en islas tropicales, sino a aquellos que tienen un trabajo y una casa y no tienen excesivos problemas para llegar a fin de mes: son privilegiados por contraste con los que están debajo económicamente. Y el discurso contra las ayudas a aquellos que están peor que ellos es un discurso que convence porque toca un punto sensible: conservar lo que se tiene y no perder ningún privilegio. 

Los que votan a partidos que defienden estos privilegios están apoyando el desmantelamiento del estado del bienestar porque creen que lo que sacarán de este desmantelamiento (pagar menos impuestos) les beneficiará. E incluso llegan a justificar los excesos de los que son todavía más afortunados que ellos porque si la mayoría satisfecha mostrara su ira contra la "minoría supersatisfecha", mostrando sus excesos, dejaría en evidencia los excesos propios en contraste con la situación de los que viven peor. Como dice Galbraith, "la opulencia esplendorosa de los muy ricos es el precio que paga la mayoría electoral satisfecha para poder retener lo que tiene, que es menos pero también está bastante bien".

En resumen, que quizás a la crítica (¡justificadísima!) que hacemos de los privilegios injustos de los más ricos deberíamos empezar a añadir cierta autocrítica hacia la defensa que hacemos de nuestros propios privilegios; unos privilegios que, como en el caso del consumo desmesurado o las demandas de menos impuestos, condenan a millones de personas a la miseria más absoluta.

Quizás los que votan a partidos que defienden los privilegios de la mayoría satisfecha saben muy bien lo que se hacen. Y quizás deberían empezar a plantearse si es justo defender los propios intereses por encima de los intereses de los que no pueden defenderse. 

Fuentes:

  1. John Kenneth Galbraith: http://es.wikipedia.org/wiki/John_Kenneth_Galbraith
  2. La cultura de la satisfacción: http://www.claret.cat/es/libro/la-cultura-de-la-satisfaccion
   
   
   

  

domingo, 25 de septiembre de 2011

Trabajar como un esclavo


Cuando decimos que, en pleno siglo XXI, millones de personas (niños y adultos) viven como esclavos no es una forma retórica de hablar ni nos estamos refiriendo a las durísimas condiciones de trabajo que imperan en algunas zonas del planeta. Es literal. Aunque una serie de tratados y convenciones de las Naciones Unidas (el último de los cuales es la Convención de 1956) prohíben la esclavitud, todavía existen un montón de lugares donde se practica. Millones de personas son vendidas como objetos o se les obliga a trabajar por salarios ínfimos o sin salario y viven a merced de sus "amos", como se esfuerzan a explicar asociaciones como Anti-Slavery International, una organización que desde 1839 lucha contra la esclavitud en cualquiera de sus formas, desde la esclavitud tradicional, en la que una persona literalmente es propiedad de alguien, hasta el trabajo forzoso o la explotación sexual de niños.
A diferencia de otros temas como la destrucción del medio ambiente, con la esclavitud siempre nos parece que no tenemos ninguna culpa, que pasa muy lejos de donde vivimos y que, por lo tanto, poco podemos hacer. Pero no es necesario tener esclavos en casa para ser cómplice de la esclavitud. Basta con consumir productos fabricados o cultivados por mano de obra esclava para convertirnos en cómplices de esta barbarie y poner nuestro granito de arena para que las cosas sigan igual. Si estás en contra de la esclavitud, empieza por conocer dónde y cómo se produce todo lo que compras y asegúrate que lo que consumes no participa en esta injusticia. Para hacerlo, Anti-Slavery ha creado una herramienta muy práctica: la campaña Products of Slavery. Si visitáis su web encontraréis un mapa del mundo con los países donde se practica la esclavitud y los productos en los que esta práctica toma parte. Así, podréis saber que buena parte de los cultivadores de piñas de Brasil son niños de entre 10 y 12 años, y que el 20% no cobran ningún salario. O que algunas empresas de China que fabrican calzado deportivo utilizan prisioneros forzados y no remunerados como trabajadores. O que por culpa  de la pobreza de Burkina Faso, algunos niños son vendidos por sus familias como esclavos para trabajar en las plantaciones de cacao de Costa de Marfil. O que la India tiene el récord de productos manufacturados por esclavos (18) y es uno de los países dónde el trabajo forzoso para devolver deudas está más extendido.
Como consumidores debemos tomar conciencia de que no vivimos en una burbuja y que nuestros pequeños actos afectan, para bien o para mal, la vida de miles de personas. Nuestro monedero es un arma muy poderosa y debemos ser conscientes de ello cada vez que lo abrimos.

Fuentes:

  1. Convención suplementaria sobre la abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud: http://white.oit.org.pe/spanish/260ameri/oitreg/activid/proyectos/ipec/documentos/conv_abol_esclav_trata.pdf
  2. Web de Anti-slavery: http://www.antislavery.org/spanish/default.aspx
  3. La campaña Products of Slavery: http://www.productsofslavery.org/
  4. Slavery Footprint, una web interesante sobre el tema: http://www.slaveryfootprint.org/

domingo, 10 de julio de 2011

Deportistas millonarios... y no tanto


Cada año aparecen en los periódicos y televisiones informaciones sobre las cifras escandalosas que ganan los deportistas de élite. Es un buen ejemplo para hablar de las diferencias entre los más ricos y los más pobres de este planeta, y para hacer comparaciones como por ejemplo esta: Tiger Woods, el deportista más bien pagado del mundo, en 2010 cobró 90,5 millones de dólares, que son 5.356 veces el sueldo mínimo anual de un trabajador de California, donde nació el jugador de golf.
Pero las diferencias no terminan aquí. También entre los deportistas más bien pagados hay diferencias importantes según el país de donde procedan. En esta tabla, que muestra lo que cobra el deportista más bien pagado de cada país (en la que sólo se tiene en cuenta lo que ganan por competir, no lo que ingresan por publicidad, empresas propias, etc.) encontramos un dato muy curioso: lo que cobran los deportistas de los países pobres. Misdongarde Betoligar, un futbolista de Chad que juega en el FK Metalac de Serbia, es el deportista que cobra más de su país. Cobra 21.500 dólares al año, que al cambio de hoy son 14.900€. Es decir, que prácticamente es un mileurista. Y todavía es más evidente el caso de Santosh Sahukhala, un futbolista de Nepal que juega en un equipo de su país y que, aún con ser el deportista nepalés mejor pagado del mundo, gana 5.842€ al año. No son, precisamente, millonarios, y cuando los comparamos con sus colegas occidentales las diferencias son gigantescas. Pero... ¿y si los comparamos con el resto de ciudadanos de su país? En Nepal, el salario mínimo anual es de 55.200 rupias nepalesas, que al cambio de hoy son 531€. Y un trabajador cualificado gana 59.400 rupias, unos 572€ anuales.
Las diferencias entre los salarios de los países ricos y los de los países pobres son evidentes, pero en todas partes existe una desproporción entre lo que cobran los deportistas de élite y lo que gana, por ejemplo, un maestro de escuela. Quizás aquí es donde tenemos el problema.

Fuentes:

  1. Tiger Woods: http://en.wikipedia.org/wiki/Tiger_Woods
  2. El salario mínimo en California: http://www.dol.gov/whd/minwage/america.htm#California
  3. El deportista más bien pagado de cada país (sólo se tiene en cuenta lo que ganan por competir, no el dinero de publicidad, etc.)  http://sports.espn.go.com/espn/news/story?id=6391145
  4. Salario mínimo en Nepal: http://www.minimum-wage.org/international/en/Nepal
 

domingo, 3 de julio de 2011

Embajadores de buena voluntad


Hay que reconocerlo: a veces da un poco de rabia ver a algún famoso de Hollywood visitando un campo de refugiados o un hospital del Tercer Mundo como embajador de buena voluntad de algún organismo internacional, sobre todo cuando no hace mucho lo hemos visto comprándose un castillo en el sur de Francia o gastándose lo que ganaremos en toda nuestra vida en una fiesta en una isla tropical. En cierto modo, nos recuerda los discursos que dan las ganadoras de concursos de belleza en los que dicen que utilizarán el premio para traer la paz al mundo.
Naturalmente, es absolutamente legítimo sentir este punto de indignación ante un acto que nos parece absolutamente hipócrita y que a menudo no responde más que a la necesidad de limpiar la consciencia o, sencillamente, hacer marketing personal. Pero también es cierto que estos embajadores de buena voluntad tienen su rol en la tarea más importante de nuestro siglo: cambiar las mentalidades para hacer posible un mundo mejor. Cuando, hace unos días, Angelina Jolie (embajadora de buena voluntad del ACNUR, la agencia de la ONU que vela por los refugiados) visitó la frontera entre Turquía y Siria para interesarse por los que huyen de la represión del régimen de Bashar Al Assad, medio mundo vio a la actriz en la primera página de los periódicos y en los informativos de televisión y algunos oyeron por primera vez que en Siria hay protestas en las calles y que el ejército dispara a los ciudadanos que se manifiestan. Algunos, incluso, oyeron por primera vez que existe un país que se llama Siria que tiene un presidente que se llama Bashar Al Assad. Y no sólo los lectores de periódicos: las revistas y programas del corazón, esos días, también hablaron de Siria y de la represión. Quizás nuestros prejuicios (¡¿quién no los tiene?!) no nos dejan valorar la parte positiva de la figura del embajador de buena voluntad. Para poder hacerlo, lo mejor es que empecemos con cuatro datos: ¿quiénes son y qué hacen, los embajadores de buena voluntad?
De embajadores de buena voluntad hay centenares, aunque algunos son más conocidos. Son personas célebres (sobre todo del mundo del cine, el deporte y la música, pero también escritores, científicos y activistas) que dedican parte de su tiempo a apoyar las campañas de organizaciones internacionales y a dar visibilidad a temas que, si no fuera por ellos, no aparecerían nunca en los medios de comunicación. Como mínimo, no con la frecuencia e importancia con la que, gracias a su labor, aparecen actualmente. También tienen un rol importante presionando a los gobiernos para que escuchen los puntos de vista de las organizaciones que representan.
Muchas ONG y organizaciones internacionales tiene embajadores de buena voluntad. Los más conocidos son los que pertenecen a los distintos organismos de la ONU: el ACNUR (Angelina Jolie, Barbara Hendricks, Jesús Vázquez o Giorgio Armani, entre otros), la OMS (Jet Li o la Orquestra Filarmónica de Viena), la UNESCO (Kitín Muñóz, Wole Soyinka o Bahia Hariri), UNICEF (David Beckam, Mia Farrow, Orlando Bloom, Leo Messi o Shakira), etc. La Unión Europea, el Lions Club, la Unión Africana o el Comité Olímpico Internacional también tienen embajadores de buena voluntad, así como asociaciones como el Global Peace Index. Incluso los tienen algunas universidades, ciudades y países. La lista completa de embajadores de buena voluntad de los organismos asociados a la ONU es esta.
Para dar a conocer lo que pasa en el mundo y las personas y organizaciones que trabajan para cambiarlo toda colaboración es bienvenida. Con todos los peros que se quiera, naturalmente.

Fuentes:

  1. Las mansiones de Angelina Jolie, embajadora de buena voluntad del ACNUR: http://www.labotana.com/index.php/fotogalerias/item/4713/asInline
  2. El nivel al que nos tienen acostumbrados las miss: http://www.youtube.com/watch?v=OS_fvUiJ7LI&feature=related
  3. Embajadores de buena voluntad del ACNUR: http://www.acnur.org/t3/el-acnur/embajadores-de-buena-voluntad/
  4. Embajadores de buena voluntad de la OMS: http://www.who.int/goodwill_ambassadors/es/index.html
  5. Embajadores de buena voluntad de la UNESCO: http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=37151&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
  6. Embajadores de buena voluntad de la UNICEF: http://www.unicef.org/spanish/people/people_ambassadors.html
  7. Artículo de Dando Datos sobre el Global Peace Index: http://www.dandodatos.com/2011/06/se-puede-medir-la-paz.html
  8. Embajadores de buena voluntad del todos los organismos de la ONU: http://www.goodwillembassy.org/goodwillambass.html

 
 
 

viernes, 20 de mayo de 2011

Cómo canalizar la rabia electoral


Siempre que se acercan unas elecciones, sean del tipo que sean, se repite el mismo fenómeno: buena parte de la población, con ganas de mostrar su rechazo hacia la clase política, busca alternativas a votar por un partido canalizando su rabia electoral hacia el voto en blanco, la abstención, el voto nulo o cualquier otra alternativa. Pero muchas veces este acto político (porqué no deja de ser un acto político por más que provenga del rechazo hacia las formaciones políticas convencionales) se hace sin entender exactamente lo que representa: ¿cómo lo hago?, ¿a quién beneficiará?, ¿cómo se contabilizará? Resumámoslo.

Voto en blanco. Se considera voto en blanco el sobre que no contiene nada en su interior o, en algunos casos (como en las elecciones al Senado español) la papeleta electoral que no ha sido marcada por el elector para escoger un candidato. En algunos países, como por ejemplo Colombia, en las papeletas electorales hay una casilla para votar en blanco. Si se introduce un trozo de papel en blanco en el sobre, en la mayoría de países se considera como un voto nulo, no como un voto en blanco. A diferencia de la abstención, que nunca se sabe si hay que contabilizarla como protesta o como desidia de alguien que prefiere ir a la playa, el voto en blanco se entiende siempre como un voto de protesta de un ciudadano que ha ido a votar pero que no se siente representado por ninguno de los partidos que se presentan. En cuanto a su utilidad, el voto en blanco se suma al total de votos del escrutinio, y a partir de esta cifra se hacen los cálculos para repartir los escaños. En la mayoría de sistemas electorales (como en el sistema D'Hondt, utilizado en España y en muchos otros países) hace falta un mínimo de votos para que un partido tenga representación (un 3% en España, un 10% en Turquía) y, por lo tanto, como que los votos en blanco aumentan el número de votos totales pero no el de votos destinados a un partido concreto, cuantos más votos en blanco haya más difícil lo tendrán los partidos pequeños para tener representación en la cámara. Por lo tanto, el voto en blanco acostumbra a favorecer a los partidos más grandes y a consolidar las mayorías.

Abstención. Para optar por esta opción solamente es necesario que no vayas a votar. La dificultad está en atribuir un motivo a esta abstención, ya que no queda constancia en ningún sitio: puede deberse a un boicot electoral o al desinterés por la política. En algunos países donde el voto es obligatorio, esta posición de protesta contra el sistema queda más clara, pero normalmente no es así. En muchos casos la abstención es lo suficientemente alta como para desbancar incluso a la principal fuerza política en número de votos, pero el peso de esta cifra desaparece al cabo de pocos días, puesto que los escaños se reparten por número de votos independientemente del porcentaje de población que haya votado. Es por esto que la abstención tiene poca importancia cuando hay que decidir la formación de un parlamento o la elección de un representante. Además, si tenemos en cuenta que a menudo la suma de los que se abstienen más los que votan a partidos de la oposición superan de largo a los votantes de la nueva mayoría, se considera que la abstención es una ocasión perdida de dar un voto de castigo al gobierno.

Voto nulo. El voto nulo es aquel que no cumple las reglas electorales establecidas, ya sea porque no permite saber cuál es la voluntad del elector o porque no se hace convenientemente. Se considera voto nulo todo aquel que no sea un voto destinado a un partido que se presente a las elecciones ni sea un voto en blanco. Aquí entran tanto los votos de los que se equivocan (poniendo dos papeletas dentro del sobre, por ejemplo) como los que lo hacen deliberadamente (introduciendo en el sobre un escrito, etc.). Los votos de protesta (introduciendo por ejemplo una papeleta destinada a un partido que no ha podido presentarse) son considerados nulos. En cuanto al reparto de escaños, el voto nulo cuenta igual que la abstención.

Voto a un partido insumiso. En algunas elecciones se presentan partidos que proponen dejar el escaño que ganen sin nadie que lo ocupe ni vote en ninguna decisión política o haga ningún discurso. El perfil de su votante es el ciudadano que se siente defraudado por la poca utilidad del voto en blanco o la abstención y busca una forma de hacer patente su descontento no solamente el día de la votación sino durante toda la legislatura. Esta opción no siempre es posible porque depende, naturalmente, de que algún partido insumiso se presente a los comicios. Un ejemplo de este tipo de partido en España son los Ciudadanos en blanco, que ha ido creciendo en los últimos años. Votar esta opción representa reducir el número de escaños de los partidos mayoritarios (en caso de ser elegidos). Aunque en la práctica su utilidad se ve limitada por el hecho que no ejercen en ninguna votación ni a favor ni en contra, y por lo tanto las proporciones del resto de partidos siguen siendo las mismas. En una cámara con 100 escaños, por ejemplo, la mayoría absoluta es de 51. Si hay 10 escaños insumisos los partidos grandes perderán 10 escaños y les será más difícil llegar a los 51 votos para tirar adelante alguna propuesta sin que nadie se pueda oponer, pero como en la práctica los escaños vacíos no votan en contra, la nueva mayoría absoluta será de 46 escaños (la mitad más 1 de los 90 escaños llenos). Así pues, en la práctica sólo sirve para denunciar en cada pleno la disconformidad de un grupo de votantes con el sistema tradicional de partidos cuando salen escaños vacíos en las imágenes y alguien recuerda a qué se deben.

Voto a un partido "no político". A parte de los partidos tradicionales (sean mayoritarios o no, tengan representación política o no) hay partidos que se presentan a las elecciones con la intención de recoger el voto de castigo de los ciudadanos descontentos sin tener ningún tipo de programa político. A menudo están formados por personajes famosos de la televisión, deportistas, humoristas, etc. En la práctica, en caso de ser escogidos probablemente tendrán un comportamiento parecido al de un escaño insumiso: ejercer la crítica del sistema político convirtiendo sus discursos en espectáculo. El problema es que, a diferencia de los escaños en blanco, estos sí que van, y ninguno de sus electores tiene ni idea de cuál es su ideología ni de qué votarán en cada caso, lo cual es bastante peligroso. Los partidos tradicionales, más o menos, todo el mundo sabe qué opinión tienen de cada tema (incluso cuando lo que piensan y hacen no tiene nada que ver con lo que expresan en su programa electoral). Este problema se da también con partidos que únicamente se posicionan en un tema concreto: a favor (o en contra) de la legalización de la marihuana, de las corridas de toros, etc. ¿Qué votarán en el resto de temas?

Todas estas opciones son absolutamente dignas como expresión de la queja hacia un sistema profundamente injusto. Naturalmente, aparte de estos caminos para canalizar la rabia electoral existe otro que acostumbra a ser mucho más efectivo: ir a votar y hacerlo por un partido que cambie las cosas. Es evidente que el sistema democrático que tenemos es muy insuficiente, que es muy poco participativo, que los mecanismos de control que los ciudadanos podemos ejercer sobre los cargos elegidos son muy débiles y fácilmente eludibles, pero también es verdad que no le hemos sacado todo el jugo que podemos sacar y que la forma más rápida y fácil de cambiar lo que no nos gusta es entrando y participando. La sanidad, la educación, las pensiones, las prestaciones de desempleo, la libertad de expresión, los derechos civiles o las leyes laborales que tenemos, por incompletas y mejorables que sean, las hemos conseguido gracias a este sistema, y menospreciar sus posibilidades es menospreciar el esfuerzo de generaciones y generaciones de personas que han luchado para obtener y consolidar lo que tenemos. Existen otras formas de cambiar el mundo, y muchas de ellas no pasan por la democracia representativa, pero no podemos obviar tan fácilmente esta posibilidad de cambiar las cosas.
Si votáramos por partidos con ganas de cambiar las cosas, si fuéramos a los plenos (que ahora están vacíos) y fiscalizáramos cada una de las acciones de nuestros representantes, si aprovecháramos los (tímidos y ocasionales) procesos participativos que se abren para decir lo que pensamos (ahora están prácticamente vacíos) y exigiéramos más, si nos informáramos con profundidad de todo lo que pasa a nuestro alrededor y nos creáramos una opinión razonada, las cosas podrían ser muy distintas. Indígnate, quéjate, manifiéstate y ve a votar.

Fuentes:

  1. Sistemas electorales: http://en.wikipedia.org/wiki/Voting_system
  2. La fórmula D'Hondt que se utiliza en muchos países para repartir los escaños en un sistema de representación proporcional de partidos: http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D%27Hondt
  3. Simulador electoral. Cálculo de resultados según el método D'Hondt: http://icon.cat/util/elecciones
  4. Países donde el voto es obligatorio: http://es.wikipedia.org/wiki/Sufragio_obligatorio
  5. European citizens for a ‘None Of The Above’ option: http://www.cevb.org/?lng=en
  6. Ciudadanos en blanco: http://www.ciudadanosenblanco.com/