domingo, 21 de agosto de 2011

Propinas... ¿sí o no?


La propina (que en latín significa 'invitación a beber') es una institución muy antigua que consiste en que el cliente deje una pequeña cantidad a quien te sirve como agradecimiento por el buen servicio. La idea no parece mala y se acostumbra a considerar como una deferencia hacia quien te ha servido, hasta el punto de que no hacerlo puede parecer de mala educación. En algunos países la propina está tan institucionalizada que incluso está estipulada (entre un 10 y un 15% según el sitio) y en algunos casos es obligatoria. Cuando se viaja, una de las primeras cosas que se consulta es el protocolo de cada país en lo referente a la propina.
Pero las cosas no son tan sencillas. La propina tiene un lado oscuro y puede ser tan perjudicial para el que la da como para el que la recibe. Echemos un vistazo.
En primer lugar, la propina acostumbra a ser una excusa para pagar sueldos bajos. Como ya lo redondearan con la propina, el empresario puede ahorrarse un dinero (y la parte proporcional de impuestos) a costa de la buena voluntad del cliente. En España, según la última encuesta anual de coste laboral hecha por el Instituto Nacional de Estadística, la hostelería tiene el salario más bajo de todos los sectores, por debajo de los 1000 euros, y esto es culpa en parte de las promesas (que no siempre se cumplen) de redondear el sueldo con las propinas. O sea, que el argumento de que las propinas benefician a los que las reciben es falso. Cobran menos y cotizan menos, y por lo tanto tienen menos prestaciones sociales cuando las necesitan.
El segundo argumento de peso tiene que ver con la invisibilidad de las propinas: no constan en ninguna parte y por lo tanto no pagan impuestos. Son, literalmente, dinero negro, y forman parte de la economía sumergida que tanto daño hace a la economía del país. Es difícil cuantificar el dinero que los estados pierden por culpa de las propinas, precisamente porque son invisibles, pero en todo caso son cifras altas. Si se declararan podrían generar impuestos que sirvieran para hacer hospitales, contratar más médicos o profesores o mejorar las pensiones. No existen cifras definitivas de cuánto dinero estamos hablando, pero según el Instituto Nacional de Estadística seria una cifra que en España rondaría los 3.500 millones de euros. Sólo ofrecemos datos de España, pero es fácil imaginarse que en todas partes es muy parecido.
Si el propietario de un bar o un restaurante considera que el precio que aparece en la cuenta no incluye el servicio y que por lo tanto hay que pagarlo a parte, la solución está clara: que lo incluyan. Y que este servicio pague impuestos, como en las librerías, las tiendas de ropa o las fruterías. Y, de paso, que aprovechen este dinero extra que habrá en la caja para poner los salarios del sector a la altura de los demás. La próxima vez que pidas la cuenta, piensa en ello. 

Si clicas aquí podrás descargar e imprimir unas targetas que hemos hecho con los argumentos contra la propina para dejar en el bar o restaurante cuando recojas el cambio y no quedar como un tacaño.

Fuentes:

  1. El protocolo de la propina en España: http://www.protocolo.org/social/etiqueta_en_publico/la_propina_cuando_darla_cuanto_dar_a_quien_dar_la_propina_.html
  2. Encuesta anual de coste laboral del Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es/prensa/np671.pdf
  3. Contabilidad Nacional de España del Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t35/p008/&file=inebase&L=0
  4. Targetas con los argumentos contra la propina para dejar en el bar o restaurante cuando recojas el cambio y no quedar como un tacaño: http://dl.dropbox.com/u/43760454/propina%20cast.pdf

lunes, 15 de agosto de 2011

Comida sin fronteras


Un cargamento de gambas recién pescadas sale de las playas escocesas y viaja hasta China, donde la mano de obra es muy barata, para ser peladas. Una vez terminado el trabajo, vuelven a subir en un barco para ser vendidas... en el Reino Unido. Seguramente, alguna de estas gambas se las comerán en Escocia, justo delante de la playa donde fueron pescadas. Las gambas que pescan los canadienses, en cambio, viajan hasta Islandia para que las pelen antes de ser comercializadas en cualquier otro punto del planeta. Y esto pasa con muchos productos: buena parte de lo que comemos y bebemos ha sido cultivado o manufacturado a miles de kilómetros del sitio donde será consumido. Realmente, no tiene ningún sentido.
Esta locura tiene un coste evidente para el planeta. Dave Reay, autor del libro Climate Change Begins at Home, calcula que entre el 10 y el 20% de nuestro impacto en el clima es debido a la comida: a su elaboración, transporte y manufacturación.
Para acabar con esta práctica suicida se han planteado muchas soluciones, como por ejemplo gravar con impuestos los productos menos eficientes en este sentido, pero la mejor solución es, simplemente, utilizar el sentido común. Nuestro poder como consumidores es mucho más grande de lo que pensamos y optar por no consumir productos que supongan un gran despilfarro energético (y hacer un poco de campaña entre amigos y conocidos) puede cambiar muchas cosas.
Como siempre, hay gente que lleva mucho tiempo haciéndolo. Los integrantes del movimiento Slow Food, por ejemplo, en su intento de cambiar de arriba a abajo nuestra relación con la comida, incluyen entre sus recomendaciones el hecho de comer y beber productos cultivados cerca de casa. No son los únicos.
El movimiento que reclama consumir productos de proximidad ha recibido muchos nombres: kilómetro cero, dieta de los 100 kilómetros (o 100 millas), Consumo Local (Local Food), dieta baja en CO2 o Locavore son los más conocidos, pero hay más. Naturalmente, no hace falta pertenecer a ningún movimiento para comer local, basta con dejarse guiar por el sentido común: cambiar la cerveza de importación por una marca local que te guste, beber vino del país, preguntar en la frutería, pescadería o carnicería de donde viene cada cosa y escoger productos que no vengan de la otra punta del mundo. Internet está lleno de sitios con consejos e ideas para favorecer el consumo local, basta con teclear en un buscador alguno de los nombres que acabamos de dar.
Una buena manera de empezar a pensar en el tema: la próxima vez que vayas a comprar o que hagas la comida, echa un vistazo a las etiquetas de los productos y mira de donde viene cada ingrediente. Verás que muchos de ellos pueden ser sustituidos por productos locales de la misma calidad (e incluso mejores). Simplemente, no lo habías pensado antes.

Fuentes:

  1. Gambas escocesas que viajan a China para ser peladas: http://www.elpais.com/articulo/economia/Varias/empresas/llevan/China/gambas/pescadas/Escocia/pelarlas/mano/elpepueco/20070521elpepieco_6/Tes
  2. La afirmación de que entre el 10 y el 20% de nuestro impacto en el clima es debido a la comida proviene del libro Climate Change Begins at Home, de Dave Reay: http://www.opendemocracy.net/arts/climate_change_3012.jsp  
  3. Slow Food España: http://slowfood.es/



domingo, 7 de agosto de 2011

Buscando un trabajo decente


El paro es uno de los principales problemas que padecen los estados, ya sean ricos o pobres. Según las estadísticas, el récord de parados lo tiene Zimbabue, con un 90% de la población activa sin trabajo; en el otro extremo están Andorra y Mónaco, que oficialmente no tienen ningún parado. La crisis actual ha incrementado el paro en los países ricos hasta el punto que, en muchos casos, lo ha equiparado a los índices de los países pobres. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2010 había 205 millones de parados en el mundo, el récord histórico.
A estos índices de paro tan altos se les añade un problema todavía más grande, y es que no todos los empleos son iguales ni están pagados igual. Las estadísticas dicen cuanta gente trabaja pero casi nunca hablan de cómo se trabaja ni a cambio de qué. En el mismo informe de la OIT que hemos citado más arriba aparece un dato todavía más escalofriante: a parte de los 205 millones de parados, en el mundo hay 630 millones de trabajadores (uno de cada cinco) que cobran menos de 1,25 dólares al día, y 1.530 millones de trabajadores (uno de cada dos) tiene un empleo que la OIT califica como "vulnerable". Y esta es una tendencia que, claramente, va a más.
Después de un siglo y medio de luchas para conseguir unas condiciones laborales dignas, desde los 90 asistimos a un deterioro de los derechos de los trabajadores en todo el mundo. Es el lado oscuro de la globalización y todos sabemos de qué va, porqué quien más quien menos todos lo hemos sufrido o hemos visto como lo sufría alguien cercano. Afecta a los trabajadores de los países ricos, que ven como las empresas deslocalizan la producción y los servicios hacia los países pobres, y a los trabajadores de los países pobres, que trabajan en condiciones durísimas por sueldos de miseria sin la protección legal de sus estados, presionados por este tipo de empresas.
En este contexto, a finales de los 90 la OIT impulsó el concepto de trabajo decente, que pone el acento en las condiciones y la retribución de un empleo antes de considerarlo como tal. Según la OIT, el trabajo debe ser fuente de dignidad personal, estabilidad familiar y paz en la comunidad, y tejer camisetas durante 16 horas diarias por 1€ al día sin derechos laborales ni protección sanitaria, por poner un ejemplo muy común, no tiene nada que ver con todo esto.
La gran diferencia no está entre quien tiene trabajo y quien no lo tiene, sino entre quien tiene un trabajo decente y quien no lo tiene, esté parado o no. El resto, son estadísticas.

Fuentes:

  1. Listado de paro por países: http://es.wikipedia.org/wiki/Desempleo_por_pa%C3%ADses
  2. El paro en Zimbabue: http://www.reuters.com/article/2009/06/30/zimbabwe-crisis-china-idUSLU6431520090630
  3. Informe de la OIT sobre el paro: http://www.ilo.org/global/publications/ilo-bookstore/order-online/books/WCMS_150442/lang--es/index.htm
  4. El trabajo decente según la OIT: http://www.ilo.org/global/topics/decent-work/lang--es/index.htm

lunes, 1 de agosto de 2011

El sida en los países ricos


El pasado 5 de junio se cumplieron 30 años del primer diagnostico de sida, aunque desde los años 60 ya había casos en los EEUU de enfermos afectados por este virus que proviene de África. Desde entonces, más de 60 millones de personas han sido afectadas por el virus, la mitad de las cuales han muerto por su culpa. Actualmente hay unos 37 millones de personas afectadas por el VIH.
La lucha contra el sida ha avanzado mucho gracias a los medicamentos antiretrovirales, pero su coste elevado hace que sólo sean aplicados generalizadamente en los países ricos. En el Tercer Mundo, el sida sigue siendo una de las principales causas de muerte. Según un informe de la ONU, en algunos países del sur del continente africano la enfermedad afecta una de cada cuatro personas y los medicamentos no están, ni mucho menos, al alcance de cualquiera. Universalizar los tratamientos, pues, es la prioridad principal.
En los países ricos los problemas son otros. Existen estudios que dicen que la calidad de vida de los que se han infectado recientemente con el VIH es, gracias a la medicación, bastante parecida a la de los no infectados y que con la aparición de nuevos medicamentos muy pronto podrán llevar la misma vida que llevaban antes. Pero para que esto sea posible no basta con encontrar medicamentos que ataquen el VIH: hay que atacar también los prejuicios de la sociedad que hacen más difícil la vida de los seropositivos.
Algunos datos: un informe de la Coordinadora Estatal de VIH CESIDA dice que un 30% de las personas encuestadas (todas con VIH) se han visto excluidas de actividades sociales, un 24,2% en el mundo laboral, un 68% en el ámbito sanitario y a un 20,4% se les ha denegado alguna vez un servicio de salud. Para apreciar más concretamente como funciona este tipo de discriminación, demos un vistazo a un caso concreto: el acceso a servicios financieros.
Desde que apareció el virus muchas compañías de seguros, amparándose en la libertad contractual, se han negado a ofrecer seguros de vida y otros productos a los clientes con VIH. Sin este tipo de seguro, los bancos les han denegado la concesión de hipotecas y otros préstamos, y por lo tanto se han convertido en víctimas del virus más allá del aspecto fisiológico. Como puede verse en este informe, esta es una práctica habitual en muchos países (entre ellos España), y las reclamaciones de los colectivos afectados y de las asociaciones que defienden sus derechos se han encontrado siempre con el mismo problema: la demanda de no discriminación, uno de los derechos constitucionales fundamentales, choca con la libertad contractual de las compañías de seguros, que no tienen la obligación de ofrecer sus servicios a nadie. Seguramente este sea un tema muy interesante para debatir en las facultades de derecho, pero fuera de las aulas es evidente que se trata de una discriminación y que es necesario ponerle fin. Algunos países han empezado a legislar para evitar esta injusticia. En los EEUU, que es el país que más ha debatido este tema, tienen una ley que declara a los infectados por VIH como discapacitados que no pueden ser discriminados. Pero todavía queda mucho trabajo por hacer, y de momento la discriminación sigue e impide a estas personas llevar la misma vida que el resto de ciudadanos.
En general, tendemos a relacionar a un colectivo con sus necesidades principales, olvidando el resto: los infectados por el VIH buscan su curación; los inmigrantes sin papeles buscan regularizar su situación; los parados buscan trabajo; los sin techo buscan una casa. Pero esta simplificación deja de lado una evidencia: las reclamaciones de urgencia sólo son el primer paso; las necesidades de una persona para vivir plenamente integrada en la sociedad no terminan aquí.

Fuentes:

  1. El primer informe sobre esta enfermedad lo confundía con un tipo de neumonía: http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/june_5.htm
  2. Con la información contenida en centenares de estudios sobre el virus del VIH se han podido crear estas imágenes espectaculares: http://visualscience.ru/en/illustrations/modelling/hiv/
  3. Contador de personas infectadas por el VIH: http://www.unfpa.org/aids_clock/
  4. Los antiretrovirales: http://es.wikipedia.org/wiki/Antirretroviral
  5. Informe de ONUSIDA sobre el estado de la cuestión: http://www.unaids.org/es/dataanalysis/epidemiology/2008reportontheglobalaidsepidemic/  
  6. Un estudio sobre la normalización de la esperanza de vida de los infectados por el VIH:  http://www.aidsmap.com/Many-patients-diagnosed-with-HIV-today-will-have-normal-life-expectancies-European-studies-find/page/1437877/
  7. El informe de CESIDA: http://www.cesida.org/index.php?option=com_content&task=view&id=736&Itemid=1
  8. Libertad contractual: http://es.wikipedia.org/wiki/Libertad_de_contrataci%C3%B3n
  9. Informe sobre el acceso a seguros e hipotecas de los infectados por el VIH: http://www.cesida.org/images/stories/documentacion/informe%20CESIDA%20-%20Acceso%20servicios%20financieros.pdf
  10. American with Disabilities Act  de 1990: http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_sobre_Estadounidenses_con_Discapacidades_de_1990
  11. Más información sobre el acceso a seguros de vida de las personas con VIH: http://gtt-vih.org/actualizate/lo_mas_positivo/lmp48/la_injusta_legalidad_de_las_aseguradoras

domingo, 10 de julio de 2011

Deportistas millonarios... y no tanto


Cada año aparecen en los periódicos y televisiones informaciones sobre las cifras escandalosas que ganan los deportistas de élite. Es un buen ejemplo para hablar de las diferencias entre los más ricos y los más pobres de este planeta, y para hacer comparaciones como por ejemplo esta: Tiger Woods, el deportista más bien pagado del mundo, en 2010 cobró 90,5 millones de dólares, que son 5.356 veces el sueldo mínimo anual de un trabajador de California, donde nació el jugador de golf.
Pero las diferencias no terminan aquí. También entre los deportistas más bien pagados hay diferencias importantes según el país de donde procedan. En esta tabla, que muestra lo que cobra el deportista más bien pagado de cada país (en la que sólo se tiene en cuenta lo que ganan por competir, no lo que ingresan por publicidad, empresas propias, etc.) encontramos un dato muy curioso: lo que cobran los deportistas de los países pobres. Misdongarde Betoligar, un futbolista de Chad que juega en el FK Metalac de Serbia, es el deportista que cobra más de su país. Cobra 21.500 dólares al año, que al cambio de hoy son 14.900€. Es decir, que prácticamente es un mileurista. Y todavía es más evidente el caso de Santosh Sahukhala, un futbolista de Nepal que juega en un equipo de su país y que, aún con ser el deportista nepalés mejor pagado del mundo, gana 5.842€ al año. No son, precisamente, millonarios, y cuando los comparamos con sus colegas occidentales las diferencias son gigantescas. Pero... ¿y si los comparamos con el resto de ciudadanos de su país? En Nepal, el salario mínimo anual es de 55.200 rupias nepalesas, que al cambio de hoy son 531€. Y un trabajador cualificado gana 59.400 rupias, unos 572€ anuales.
Las diferencias entre los salarios de los países ricos y los de los países pobres son evidentes, pero en todas partes existe una desproporción entre lo que cobran los deportistas de élite y lo que gana, por ejemplo, un maestro de escuela. Quizás aquí es donde tenemos el problema.

Fuentes:

  1. Tiger Woods: http://en.wikipedia.org/wiki/Tiger_Woods
  2. El salario mínimo en California: http://www.dol.gov/whd/minwage/america.htm#California
  3. El deportista más bien pagado de cada país (sólo se tiene en cuenta lo que ganan por competir, no el dinero de publicidad, etc.)  http://sports.espn.go.com/espn/news/story?id=6391145
  4. Salario mínimo en Nepal: http://www.minimum-wage.org/international/en/Nepal
 

domingo, 3 de julio de 2011

Embajadores de buena voluntad


Hay que reconocerlo: a veces da un poco de rabia ver a algún famoso de Hollywood visitando un campo de refugiados o un hospital del Tercer Mundo como embajador de buena voluntad de algún organismo internacional, sobre todo cuando no hace mucho lo hemos visto comprándose un castillo en el sur de Francia o gastándose lo que ganaremos en toda nuestra vida en una fiesta en una isla tropical. En cierto modo, nos recuerda los discursos que dan las ganadoras de concursos de belleza en los que dicen que utilizarán el premio para traer la paz al mundo.
Naturalmente, es absolutamente legítimo sentir este punto de indignación ante un acto que nos parece absolutamente hipócrita y que a menudo no responde más que a la necesidad de limpiar la consciencia o, sencillamente, hacer marketing personal. Pero también es cierto que estos embajadores de buena voluntad tienen su rol en la tarea más importante de nuestro siglo: cambiar las mentalidades para hacer posible un mundo mejor. Cuando, hace unos días, Angelina Jolie (embajadora de buena voluntad del ACNUR, la agencia de la ONU que vela por los refugiados) visitó la frontera entre Turquía y Siria para interesarse por los que huyen de la represión del régimen de Bashar Al Assad, medio mundo vio a la actriz en la primera página de los periódicos y en los informativos de televisión y algunos oyeron por primera vez que en Siria hay protestas en las calles y que el ejército dispara a los ciudadanos que se manifiestan. Algunos, incluso, oyeron por primera vez que existe un país que se llama Siria que tiene un presidente que se llama Bashar Al Assad. Y no sólo los lectores de periódicos: las revistas y programas del corazón, esos días, también hablaron de Siria y de la represión. Quizás nuestros prejuicios (¡¿quién no los tiene?!) no nos dejan valorar la parte positiva de la figura del embajador de buena voluntad. Para poder hacerlo, lo mejor es que empecemos con cuatro datos: ¿quiénes son y qué hacen, los embajadores de buena voluntad?
De embajadores de buena voluntad hay centenares, aunque algunos son más conocidos. Son personas célebres (sobre todo del mundo del cine, el deporte y la música, pero también escritores, científicos y activistas) que dedican parte de su tiempo a apoyar las campañas de organizaciones internacionales y a dar visibilidad a temas que, si no fuera por ellos, no aparecerían nunca en los medios de comunicación. Como mínimo, no con la frecuencia e importancia con la que, gracias a su labor, aparecen actualmente. También tienen un rol importante presionando a los gobiernos para que escuchen los puntos de vista de las organizaciones que representan.
Muchas ONG y organizaciones internacionales tiene embajadores de buena voluntad. Los más conocidos son los que pertenecen a los distintos organismos de la ONU: el ACNUR (Angelina Jolie, Barbara Hendricks, Jesús Vázquez o Giorgio Armani, entre otros), la OMS (Jet Li o la Orquestra Filarmónica de Viena), la UNESCO (Kitín Muñóz, Wole Soyinka o Bahia Hariri), UNICEF (David Beckam, Mia Farrow, Orlando Bloom, Leo Messi o Shakira), etc. La Unión Europea, el Lions Club, la Unión Africana o el Comité Olímpico Internacional también tienen embajadores de buena voluntad, así como asociaciones como el Global Peace Index. Incluso los tienen algunas universidades, ciudades y países. La lista completa de embajadores de buena voluntad de los organismos asociados a la ONU es esta.
Para dar a conocer lo que pasa en el mundo y las personas y organizaciones que trabajan para cambiarlo toda colaboración es bienvenida. Con todos los peros que se quiera, naturalmente.

Fuentes:

  1. Las mansiones de Angelina Jolie, embajadora de buena voluntad del ACNUR: http://www.labotana.com/index.php/fotogalerias/item/4713/asInline
  2. El nivel al que nos tienen acostumbrados las miss: http://www.youtube.com/watch?v=OS_fvUiJ7LI&feature=related
  3. Embajadores de buena voluntad del ACNUR: http://www.acnur.org/t3/el-acnur/embajadores-de-buena-voluntad/
  4. Embajadores de buena voluntad de la OMS: http://www.who.int/goodwill_ambassadors/es/index.html
  5. Embajadores de buena voluntad de la UNESCO: http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=37151&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
  6. Embajadores de buena voluntad de la UNICEF: http://www.unicef.org/spanish/people/people_ambassadors.html
  7. Artículo de Dando Datos sobre el Global Peace Index: http://www.dandodatos.com/2011/06/se-puede-medir-la-paz.html
  8. Embajadores de buena voluntad del todos los organismos de la ONU: http://www.goodwillembassy.org/goodwillambass.html

 
 
 

lunes, 27 de junio de 2011

El Tercer Mundo del pasado



De los muchos tópicos falsos sobre la pobreza, uno de los más repetidos es el de su inevitabilidad. Naturalmente, este argumento se acompaña con otros prejuicios: los países pobres lo son por su culpa, a sus habitantes no les gusta trabajar, su cultura es así, siempre han sido pobres y siempre lo serán, etc. Para desmontar estos mitos es muy útil dar un breve paseo por el Tercer Mundo del pasado: las cosas no siempre han sido así, y pueden volver a cambiar.
Empecemos. Los romanos, por ejemplo, también compartían estos prejuicios sobre los países pobres, pero los aplicaban a otros países. Cornelio Tácito, uno de los grandes historiadores romanos, escribió a finales del siglo I un libro sobre las costumbres de los pueblos germánicos en el que, aunque defendía su superioridad moral sobre la "depravada Roma", los describía como un pueblo atrasado y miserable, sin ninguna de las comodidades de la vida moderna... de esos tiempos. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, pero en esos tiempos un habitante de la provincia romana de Cirenaica (la actual Libia) veía a los habitantes de las islas británicas con los mismos ojos con los que hoy un parisino ve a un etíope.
Otro ejemplo interesante es el de la escritora Mary Wollstonecraft, una de las primeras pensadoras feministas y madre de Mary Shelley, que a finales del siglo XVIII publicó un interesantísimo libro sobre sus viajes por Suecia, Noruega y Dinamarca. El libro, en forma de cartas, retrata unos países escandinavos muy distintos a los actuales, muy pobres, sin ningún tipo de industria, cerrados al mundo exterior. La autora reproduce muchos de los tópicos que los viajeros actuales tienen sobre los países pobres: siempre ha sido un lugar miserable, sus habitantes no hacen nada para salir de la pobreza, es cuestión de carácter y los escandinavos siempre serán pobres porqué no tienen lo necesario para cambiar. ¿Pero las cosas han cambiado bastante, no?
Con estos precedentes no cuesta mucho hacer un ejercicio de política ficción e imaginar un futuro en el que Bolivia, Mali y Bangladesh sean los países dónde se vive mejor. Ante una idea así podemos sonreír pero tengamos en cuenta que, hace un siglo, nadie habría apostado un céntimo por el futuro de Brasil, la India o China, y actualmente ya no parece tan extravagante pensar que en pocos años pueden convertirse en las tres principales potencias mundiales. 

Fuentes:

  1. Cornelio TÁCITO: http://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%A1cito
  2. Mary WOLLSTONECRAFT. Cartas escritas durante una corta estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca: http://es.wikipedia.org/wiki/Cartas_escritas_en_Suecia,_Noruega_y_Dinamarca

domingo, 19 de junio de 2011

¿Se puede medir la paz?


Durante siglos se ha considerado que la paz es, sencillamente, la ausencia de guerra. De hecho, la mayoría de diccionarios actuales dan esta definición. Pero poco a poco hemos ido entendiendo que no es lo mismo la paz que gozan en Finlandia que la de Etiopia o Haití, por poner dos ejemplos, y que hay sociedades con "más paz" que otras. La paz, pues, no es sólo la ausencia de conflictos sino también los valores, actitudes y comportamientos con los que las sociedades solucionan sus problemas renunciando a cualquier tipo de violencia.
Desde el 2007, una serie de institutos por la paz y think tanks, con la colaboración de la Universidad de Sidney y el semanario británico The Economist elaboran un ranking (el Global Peace Index) con los países ordenados según su nivel de paz. Para hacer esta lista tienen en cuenta 24 factores, el primero de los cuales es la ausencia de conflictos armados internos o externos, pero dónde también se tiene en cuenta la relación con los estados vecinos, el nivel de desconfianza de los ciudadanos hacia otros ciudadanos, la inestabilidad política, el número de homicidios o de personas encarceladas, el gasto militar en relación al PIB o la facilidad para conseguir un arma, entre otros. Siguiendo este índice podemos ver que en 2011 los países más pacíficos eran Islandia, Nueva Zelanda, Japón, Dinamarca y la República Checa, y los menos pacíficos Corea del Norte, Afganistán, Sudán, Iraq y Somalia. España está en el puesto 28 de 153, por debajo de Hungría y Taiwán y por encima de Francia y los Estados Unidos, que ocupa el lugar 82.
Tres conclusiones muy interesantes que han salido de este trabajo:
- Los niveles de paz están directamente relacionados con los niveles de ingresos, de educación y de integración regional.
- En los países más pacíficos hay niveles más altos de transparencia y más bajos de corrupción.
- Los países pequeños, estables y que pertenecen a bloques regionales tienen puntuaciones más altas.
En los últimos años estamos avanzando hacia una nueva cultura de la paz pero todavía nos queda mucho trabajo antes de poder desterrar los conflictos violentos de nuestro día a día; apenas estamos aprendiendo a dar los primeros pasos. Para darlos, debemos tener en cuenta que, como decía Gandhi, "no hay un camino hacia la paz, la paz es el camino".

Fuentes:

  1. Definición de "paz" en el diccionario de la RAE: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=paz
  2. El web de Global Peace Index: http://www.visionofhumanity.org/info-center/global-peace-index-2011/
  3. El informe de 2011: http://www.visionofhumanity.org/wp-content/uploads/2011/05/2011-GPI-Results-Report-Final.pdf

domingo, 12 de junio de 2011

Vivir en un vertedero de basura


Muchas de las grandes ciudades del Tercer Mundo no tienen una gestión eficiente de sus residuos y se limitan a verterlos en grandes extensiones de terreno en los alrededores de la ciudad. A menudo, estos vertederos donde se mezcla la basura urbana, los residuos industriales y los escombros de la construcción no están preparados para recibir tantas toneladas diarias de residuos. La basura se acumula, el metano y otros gases que provienen de la descomposición se liberan a la atmósfera en nubes grises que se ven a quilómetros de distancia y las filtraciones de aguas residuales y de líquidos tóxicos provenientes de la industria se filtran a los ríos, lagos y acuíferos cercanos, que quedan absolutamente contaminados. Cuando las ciudades vecinas crecen acaban cercando estos vertederos, que se convierten en un barrio más. Y como pasa siempre en estos casos, los más pobres entre los pobres acaban viviendo y trabajando allí. Vertederos como el de Jardim Gramacho en Río de Janeiro, Bantar Gebang en Indonesia o La Chureca en el barrio de Acahualinca, en los alrededores de Managua, son ejemplos de vertederos convertidos en barrios.
En La Chureca, por ejemplo, el vertedero más grande de América Central, hay 2000 casas de hojalata y cartón construidas entre la basura. Ninguna de ellas dispone de agua, luz ni servicios básicos. Sus habitantes viven en el vertedero y del vertedero, porqué se pasan el día hurgando entre los escombros para encontrar alguna cosa para vender o comer. El 70% de la población del barrio se dedica a la recolección de basura, niños incluidos. La falta de educación y esperanzas ha disparado el consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes y adolescentes. Es una situación dramática.
Cuando vemos imágenes de miseria extrema como las de La Chureca en los medios de comunicación a menudo vienen acompañadas de la sensación que no hay nada que hacer, que no es posible acabar con la pobreza porqué está demasiado extendida y ni siquiera destinando todos los recursos del planeta sería posible ponerle fin. Naturalmente, es mentira: los recursos existen y la única cosa que hace falta para darle la vuelta a la tortilla es voluntad política.
Un ejemplo: la Agencia española de cooperación internacional aprobó en 2008 un proyecto para solucionar los problemas de La Chureca. Es el proyecto de cooperación internacional al que el gobierno español ha destinado más dinero: 30 millones de euros. El resultado: el 2012 estará terminado el sellado del antiguo vertedero, se habrá construido un nuevo basurero controlado y una planta de tratamiento de residuos moderna (que de paso dará trabajo estable y digno a los habitantes del barrio) y se habrán construido 260 casas de protección oficial que sustituirán las chabolas de lata.
Puede que haya quien crea que sólo es una acción puntual entre tantos casos, de acuerdo. Y también se puede objetar que el coste es muy alto. Pero, como siempre, todo depende de nuestras prioridades. Con lo que cuesta una de las fragatas F100 que tiene el ejército español, 517 millones de euros, podrían adecentarse 17 vertederos como el de La Chureca. ¿Visto así ya no parece tan caro ni tan difícil de llevar a cabo, no?

Fuentes:

  1. El vertedero de Jardim Gramacho, en Rio de Janeiro: http://cine-invisible.blogs.fotogramas.es/tag/jardim-gramacho/
  2. El vertedero de Bantar Gebang, en Indonesia: http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2010/01/29/00031264763219118971216.htm
  3. El vertedero de La Chureca, en Nicaragua: http://www.el-tesoro.org/
  4. El vertedero de La Chureca visto desde el aire: http://maps.google.es/maps?f=q&source=s_q&hl=ca&geocode=&q=+12%C2%B0+9%2756.07%22N++86%C2%B018%2722.94%22O&aq=&sll=-22.713484,-43.259438&sspn=0.101026,0.220757&ie=UTF8&ll=12.163359,-86.314709&spn=0.006691,0.021973&t=h&z=16
  5.  La Agencia española de cooperación internacional y el proyecto de Nicaragua: http://www.aecid.org.ni/coop-bilateral/proyecto/30-programa-integral-de-desarrollo-
  6. Ficha técnica del programa de La Chureca: http://www.aecid.org.ni/files/proyecto/1249505686_Ficha%20pyto%20La%20Chureca.pdf
  7. Un documental sobre La Chureca: http://vimeo.com/24503032
  8. Cuánto cuesta una fragata F100: http://www.dandodatos.com/2010/07/las-fragatas-f100-de-la-armada-espanola.html

domingo, 5 de junio de 2011

Yo no soy racista, pero...


Es evidente que el racismo se basa en la ignorancia y que sólo combatiendo la ignorancia podemos acabar con el racismo. Últimamente en Europa proliferan los partidos abiertamente racistas y lo hacen gracias a la ignorancia de sus votantes, que aceptan razonamientos que no tienen nada de razonables. Y no sólo porque estos discursos fomenten el odio y la exclusión sino porque, además, se construyen sobre premisas falsas. En general, tienen discursos basados en rumores falsos que la gente se cree porque se los quiere creer, porque es más cómodo pensar que todos tus problemas son culpa de la inmigración y que bastaría con expulsar a los inmigrantes para que todo funcionara maravillosamente bien.
Por suerte, hay gente que se dedica a combatir estos rumores con el objetivo de desarmar el racismo. Una de las buenas prácticas más interesantes que se han hecho en este sentido es una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona: la Agencia Antirumores. Desde su web se dedican a combatir los rumores más extendidos sobre "los males que provoca la inmigración", y lo hacen con estadísticas en la mano y mediante argumentos contundentes que no se basan en cuestiones morales sino en demostrar que las ideas preconcebidas que a menudo tenemos en contra de la inmigración están construidas sobre premisas absolutamente falsas.
Algunos ejemplos de rumores que la página desmiente:
"Nos están invadiendo"
"Copan las ayudas sociales"
"No pagan impuestos"
Abusan de los servicios sanitarios y colapsan las urgencias"
Sus comercios pueden abrir a cualquier hora"
Estamos perdiendo la identidad"
A parte de este corpus de argumentos, la red dispone de cursos para formar "agentes antirumores" (en marzo del 2011 ya habían hecho el curso más de 250 personas), un manual para combatir rumores y estereotipos y un cómic antirumores ilustrado por Gallardo.
Con la crisis actual los argumentos demagógicos en contra de la inmigración ya no son solamente patrimonio de los partidos abiertamente racistas, sino que empiezan a oírse en partidos que tradicionalmente no jugaban en este tipo de juego sucio. Argumentos como el que llevó al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen a convertirse en la tercera fuerza de Francia ("en Francia tenemos dos millones de parados y dos millones de inmigrantes; si expulsamos a  los inmigrantes habrá trabajo para todos") aparecen en los medios de comunicación y en las charlas de café cada vez con más frecuencia. Campañas antirumores como esta son muy positivas porque dan argumentos sólidos a los ciudadanos para desmontar toda esta demagogia, y es muy interesante que salgan de las administraciones públicas y no sólo de ONG y activistas por los derechos humanos: la lucha contra el racismo es una lucha en favor de la democracia y la convivencia, y todos, empezando por nuestros representantes políticos, debemos tomar un papel activo en ella.

Fuentes:
  1. Todavía no existe la traducción al castellano de la página web de la Red Antirumores de Barcelona, pero es tan interesante que vale la pena echar un vistazo a la versión catalana para hacerse una idea de cómo funciona. Sus autores nos han dicho que en breve existirá una traducción al castellano y al inglés; en cuanto esté colgada actualizaremos el enlace: www.bcnantirumors.cat
  2. Por el momento, os dejamos también un video en español con alguno de los datos que ofrece esta web a modo de presentación: http://www.youtube.com/watch?v=lfqkuCFtHpk 
  3. Este artículo en inglés aparecido en el blog del Consejo de Europa pretende difundir las virtudes de la Red Antirumores de Barcelona: http://www.interculturalcities.com/blog/16494/Barcelona_s_anti-rumour_strategy 
  4. El cómic de Gallardo: http://www.entrecomics.com/?p=54057

lunes, 30 de mayo de 2011

La sociedad civil reclama poner las armas bajo control


En el mundo, una de cada diez personas tiene un arma. Y no la tiene de adorno: cada año, 747.000 personas son asesinadas y se fabrican 12.000 millones de balas, dos por cada habitante del planeta. Estas cifras provienen de la campaña Armas bajo control, que desde el 2003 lucha para que las Naciones Unidas firmen un tratado que legisle la fabricación y venta de armamento en todo el mundo. Algunos países ya tienen tratados de este tipo, pero si no existe ninguna ley a nivel global a menudo no sirven de mucho. España, por ejemplo, sexto clasificado entre los países exportadores de armas en 2008, tiene leyes que prohíben la venta de armas a países con conflictos armados pero no se esfuerza demasiado en cumplirlas, en parte por la presión del lobby armamentístico y en parte porque, como el resto de empresas, los fabricantes de armamento también amenazan con deslocalizar e irse a países con menos legislación si el gobierno les pone las cosas difíciles.
Esta campaña es un claro ejemplo de cómo la presión de la sociedad civil puede cambiar las cosas. En 2003, una serie de premios Nobel de la paz y organizaciones de todo el mundo lanzaron la idea, que tres años más tarde había conseguido el respaldo de un millón de personas. Con estas firmas bajo el brazo, los organizadores fueron a ver a Kofi Annan, entonces Secretario General de la ONU, para exigirle que hiciera alguna cosa. Esto pasaba en junio del 2006; en diciembre de ese año 153 estados votaron a favor de redactar un tratado sobre el control de armas que debe ser aprobado definitivamente en una asamblea en julio del 2012. Sólo un país votó en contra: los Estados Unidos. Si finalmente se aprueba, será la primera herramienta global para luchar contra este comercio asqueroso.
Si no lo has hecho todavía y quieres añadir tu nombre a esta campaña, sólo tienes que firmar aquí.

Fonts:

  1. Campaña Armas bajo control: www.controlarms.org/index.php?lang=es
  2. Ley española 53/2007 sobre el control del comercio exterior de armas: http://www.boe.es/boe/dias/2007/12/29/pdfs/A53670-53676.pdf 
  3. Informe conjunto de Intermón Oxfam, Amnistía Internacional, Fundació per la pau i Greenpeace sobre el cumplimiento de la ley 53/2007: http://www.intermonoxfam.org/UnidadesInformacion/anexos/11157/090930_contrainformeArmas09.pdf
  4. Documentos sobre el comercio de armas en el mundo y sus consecuencias: http://www.controlarms.org/indepth.php?lang=es
  5. Firma para tener las Armas bajo control: http://www.controlarms.org/join.php?lang=es

viernes, 20 de mayo de 2011

Cómo canalizar la rabia electoral


Siempre que se acercan unas elecciones, sean del tipo que sean, se repite el mismo fenómeno: buena parte de la población, con ganas de mostrar su rechazo hacia la clase política, busca alternativas a votar por un partido canalizando su rabia electoral hacia el voto en blanco, la abstención, el voto nulo o cualquier otra alternativa. Pero muchas veces este acto político (porqué no deja de ser un acto político por más que provenga del rechazo hacia las formaciones políticas convencionales) se hace sin entender exactamente lo que representa: ¿cómo lo hago?, ¿a quién beneficiará?, ¿cómo se contabilizará? Resumámoslo.

Voto en blanco. Se considera voto en blanco el sobre que no contiene nada en su interior o, en algunos casos (como en las elecciones al Senado español) la papeleta electoral que no ha sido marcada por el elector para escoger un candidato. En algunos países, como por ejemplo Colombia, en las papeletas electorales hay una casilla para votar en blanco. Si se introduce un trozo de papel en blanco en el sobre, en la mayoría de países se considera como un voto nulo, no como un voto en blanco. A diferencia de la abstención, que nunca se sabe si hay que contabilizarla como protesta o como desidia de alguien que prefiere ir a la playa, el voto en blanco se entiende siempre como un voto de protesta de un ciudadano que ha ido a votar pero que no se siente representado por ninguno de los partidos que se presentan. En cuanto a su utilidad, el voto en blanco se suma al total de votos del escrutinio, y a partir de esta cifra se hacen los cálculos para repartir los escaños. En la mayoría de sistemas electorales (como en el sistema D'Hondt, utilizado en España y en muchos otros países) hace falta un mínimo de votos para que un partido tenga representación (un 3% en España, un 10% en Turquía) y, por lo tanto, como que los votos en blanco aumentan el número de votos totales pero no el de votos destinados a un partido concreto, cuantos más votos en blanco haya más difícil lo tendrán los partidos pequeños para tener representación en la cámara. Por lo tanto, el voto en blanco acostumbra a favorecer a los partidos más grandes y a consolidar las mayorías.

Abstención. Para optar por esta opción solamente es necesario que no vayas a votar. La dificultad está en atribuir un motivo a esta abstención, ya que no queda constancia en ningún sitio: puede deberse a un boicot electoral o al desinterés por la política. En algunos países donde el voto es obligatorio, esta posición de protesta contra el sistema queda más clara, pero normalmente no es así. En muchos casos la abstención es lo suficientemente alta como para desbancar incluso a la principal fuerza política en número de votos, pero el peso de esta cifra desaparece al cabo de pocos días, puesto que los escaños se reparten por número de votos independientemente del porcentaje de población que haya votado. Es por esto que la abstención tiene poca importancia cuando hay que decidir la formación de un parlamento o la elección de un representante. Además, si tenemos en cuenta que a menudo la suma de los que se abstienen más los que votan a partidos de la oposición superan de largo a los votantes de la nueva mayoría, se considera que la abstención es una ocasión perdida de dar un voto de castigo al gobierno.

Voto nulo. El voto nulo es aquel que no cumple las reglas electorales establecidas, ya sea porque no permite saber cuál es la voluntad del elector o porque no se hace convenientemente. Se considera voto nulo todo aquel que no sea un voto destinado a un partido que se presente a las elecciones ni sea un voto en blanco. Aquí entran tanto los votos de los que se equivocan (poniendo dos papeletas dentro del sobre, por ejemplo) como los que lo hacen deliberadamente (introduciendo en el sobre un escrito, etc.). Los votos de protesta (introduciendo por ejemplo una papeleta destinada a un partido que no ha podido presentarse) son considerados nulos. En cuanto al reparto de escaños, el voto nulo cuenta igual que la abstención.

Voto a un partido insumiso. En algunas elecciones se presentan partidos que proponen dejar el escaño que ganen sin nadie que lo ocupe ni vote en ninguna decisión política o haga ningún discurso. El perfil de su votante es el ciudadano que se siente defraudado por la poca utilidad del voto en blanco o la abstención y busca una forma de hacer patente su descontento no solamente el día de la votación sino durante toda la legislatura. Esta opción no siempre es posible porque depende, naturalmente, de que algún partido insumiso se presente a los comicios. Un ejemplo de este tipo de partido en España son los Ciudadanos en blanco, que ha ido creciendo en los últimos años. Votar esta opción representa reducir el número de escaños de los partidos mayoritarios (en caso de ser elegidos). Aunque en la práctica su utilidad se ve limitada por el hecho que no ejercen en ninguna votación ni a favor ni en contra, y por lo tanto las proporciones del resto de partidos siguen siendo las mismas. En una cámara con 100 escaños, por ejemplo, la mayoría absoluta es de 51. Si hay 10 escaños insumisos los partidos grandes perderán 10 escaños y les será más difícil llegar a los 51 votos para tirar adelante alguna propuesta sin que nadie se pueda oponer, pero como en la práctica los escaños vacíos no votan en contra, la nueva mayoría absoluta será de 46 escaños (la mitad más 1 de los 90 escaños llenos). Así pues, en la práctica sólo sirve para denunciar en cada pleno la disconformidad de un grupo de votantes con el sistema tradicional de partidos cuando salen escaños vacíos en las imágenes y alguien recuerda a qué se deben.

Voto a un partido "no político". A parte de los partidos tradicionales (sean mayoritarios o no, tengan representación política o no) hay partidos que se presentan a las elecciones con la intención de recoger el voto de castigo de los ciudadanos descontentos sin tener ningún tipo de programa político. A menudo están formados por personajes famosos de la televisión, deportistas, humoristas, etc. En la práctica, en caso de ser escogidos probablemente tendrán un comportamiento parecido al de un escaño insumiso: ejercer la crítica del sistema político convirtiendo sus discursos en espectáculo. El problema es que, a diferencia de los escaños en blanco, estos sí que van, y ninguno de sus electores tiene ni idea de cuál es su ideología ni de qué votarán en cada caso, lo cual es bastante peligroso. Los partidos tradicionales, más o menos, todo el mundo sabe qué opinión tienen de cada tema (incluso cuando lo que piensan y hacen no tiene nada que ver con lo que expresan en su programa electoral). Este problema se da también con partidos que únicamente se posicionan en un tema concreto: a favor (o en contra) de la legalización de la marihuana, de las corridas de toros, etc. ¿Qué votarán en el resto de temas?

Todas estas opciones son absolutamente dignas como expresión de la queja hacia un sistema profundamente injusto. Naturalmente, aparte de estos caminos para canalizar la rabia electoral existe otro que acostumbra a ser mucho más efectivo: ir a votar y hacerlo por un partido que cambie las cosas. Es evidente que el sistema democrático que tenemos es muy insuficiente, que es muy poco participativo, que los mecanismos de control que los ciudadanos podemos ejercer sobre los cargos elegidos son muy débiles y fácilmente eludibles, pero también es verdad que no le hemos sacado todo el jugo que podemos sacar y que la forma más rápida y fácil de cambiar lo que no nos gusta es entrando y participando. La sanidad, la educación, las pensiones, las prestaciones de desempleo, la libertad de expresión, los derechos civiles o las leyes laborales que tenemos, por incompletas y mejorables que sean, las hemos conseguido gracias a este sistema, y menospreciar sus posibilidades es menospreciar el esfuerzo de generaciones y generaciones de personas que han luchado para obtener y consolidar lo que tenemos. Existen otras formas de cambiar el mundo, y muchas de ellas no pasan por la democracia representativa, pero no podemos obviar tan fácilmente esta posibilidad de cambiar las cosas.
Si votáramos por partidos con ganas de cambiar las cosas, si fuéramos a los plenos (que ahora están vacíos) y fiscalizáramos cada una de las acciones de nuestros representantes, si aprovecháramos los (tímidos y ocasionales) procesos participativos que se abren para decir lo que pensamos (ahora están prácticamente vacíos) y exigiéramos más, si nos informáramos con profundidad de todo lo que pasa a nuestro alrededor y nos creáramos una opinión razonada, las cosas podrían ser muy distintas. Indígnate, quéjate, manifiéstate y ve a votar.

Fuentes:

  1. Sistemas electorales: http://en.wikipedia.org/wiki/Voting_system
  2. La fórmula D'Hondt que se utiliza en muchos países para repartir los escaños en un sistema de representación proporcional de partidos: http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D%27Hondt
  3. Simulador electoral. Cálculo de resultados según el método D'Hondt: http://icon.cat/util/elecciones
  4. Países donde el voto es obligatorio: http://es.wikipedia.org/wiki/Sufragio_obligatorio
  5. European citizens for a ‘None Of The Above’ option: http://www.cevb.org/?lng=en
  6. Ciudadanos en blanco: http://www.ciudadanosenblanco.com/ 

domingo, 15 de mayo de 2011

Agua virtual

La idea que el agua es un bien finito y que hay que ahorrarla ha ido cuajando poco a poco en nuestras consciencias. A mucha gente le estremece ver un grifo que mana sin que nadie aproveche el agua o oír de alguien que se pasa una hora bajo la ducha, pero hace unos cuantos años esto no pasaba. En este sentido, hemos hecho un paso adelante. Pero si cada vez estamos más mentalizados con el ahorro de agua, ¿cómo puede ser que nuestro consumo no pare de crecer? La respuesta es sencilla: todavía no somos suficientemente conscientes de las muchas formas que tenemos de derrochar agua. Dicho de otro modo, existen muchas maneras de derrochar agua, además de dejar que se escape por el sumidero.
Si observamos un gráfico del consumo de agua a nivel mundial veremos que la parte que corresponde al consumo doméstico es my pequeña (menos del 10%) y que la mayor parte la utiliza la industria y sobre todo la agricultura. Es decir, que todo lo que hacemos para ahorrar agua en casa está muy bien, pero sólo es la punta del iceberg del agua que realmente derrochamos. A parte del agua que sale por el grifo existe lo que se conoce como agua virtual: el agua que se usa para producir un bien o un servicio pero que nosotros no llegamos a ver. Todo lo que se fabrica o se cultiva necesita agua para cada uno de los pasos de la cadena de producción i para su transporte, y aquí es donde verdaderamente gastamos millones de metros cúbicos de agua. Os daremos algunas cifras, pero para que sean más inteligibles en vez de darlas en metros cúbicos las daremos en "minutos de grifo abierto", lo que nos permitirá entender mucho mejor a lo que nos estamos refiriendo. Para hacerlo hemos tenido en cuenta que un grifo normal (sin ninguno de los muy recomendables aparatos ahorradores que se encuentran en el mercado) deja salir entre 12 y 16 litros por minuto, y por lo tanto nos hemos quedado con 14 litros por minuto de grifo abierto como medida estándar.
Y ahora, las cifras:
Para obtener 100 gramos de carne de ternera necesitamos 10 metros cúbicos de agua, o lo que es lo mismo, el equivalente a dejar durante 714 minutos (12 horas) un grifo de agua abierto; en cambio, solamente son necesarios 145 minutos de grifo abierto para obtener 100 gramos de arroz, 178 para producir 100 gramos de leche o 47 minutos de grifo abierto para 100 gramos de patatas.
Para fabricar el ordenador en el que estás leyendo este post han sido necesaria  el agua equivalente a 107 minutos de grifo abierto (1.500 litros).
En la fabricación de derivados del plástico también se usan grandes cantidades de agua: 6 minutos de grifo abierto para una botella de plástico de un litro o 18 minutos para una garrafa de 5 litros.
Para hacer unos pantalones vaqueros hace falta prácticamente el equivalente a 13 horas de grifo abierto, y casi 5 horas para hacer una camiseta de algodón.
Para un coche de 1.100 kg habría que dejar abierto el grifo durante casi tres semanas.
Finalmente, para hacer una casa el agua de un grifo debería manar durante prácticamente un año.
De todo esto podemos extraer dos conclusiones: la primera es que gran parte del agua que consumimos no llegamos a verla nunca; la segunda es que mucha de esta agua no proviene de fuentes cercanas (ríos, acuíferos subterráneos, etc.) sino del sitio donde se ha fabricado o cultivado el producto. Esto comporta que, en la práctica, muchos países ricos estemos "importando" grandes cantidades de agua del Tercer Mundo en forma de productos y que a menudo importemos esta agua de países con problemas de sequía. Todavía no somos bastante conscientes de la huella hídrica que produce nuestro consumo.

Fuentes:

  1. Porcentajes de consumo de agua en el mundo: http://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=2379
  2. Agua virtual: http://en.wikipedia.org/wiki/Virtual_water
  3. Aparatos para ahorrar agua: http://www.agua-dulce.org/
  4. Los datos sobre el consumo de agua en la agricultura las hemos sacado del informe El estado del mundo 2004 publicado per el Worldwatch Institute: http://www.worldwatch.org/
  5. El agua necesaria para fabricar un ordenador: http://www.elpais.com/articulo/internet/fabricar/ordenador/lees/consumieron/1500/litros/agua/elpeputec/20070307elpepunet_4/Tes
  6. El agua necesaria para fabricar plástico: http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2008/645/1203807604.html
  7. Huella hídrica: http://www.huellahidrica.org/index.php?page=files/home

    domingo, 8 de mayo de 2011

    Ejecuciones extrajudiciales


    Actualmente en el mundo hay 58 países que todavía contemplan la pena de muerte en su legislación, aunque no todos la apliquen. Por otro lado, algunos estados practican lo que se conoce como ejecuciones extrajudiciales, es decir, el homicidio deliberado de una persona por parte de un servidor público sin que la víctima haya sido juzgada ni condenada por ningún tribunal. Este tipo de acción está considerada como una violación de los derechos humanos desde el punto de vista del derecho internacional humanitario, y la mayoría de estados democráticos la repudian en sus legislaciones. Pero una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, como hemos podido ver esta semana con el asesinato de Osama bin Laden por parte del gobierno de los Estados Unidos. No es la primera vez que sucede, y seguramente no será la última, pero en este caso existe una diferencia importante con el resto de ejecuciones extrajudiciales que se han cometido hasta ahora: la aprobación incondicional de este asesinato por el resto de países democráticos y por la ONU.
    Si echamos un vistazo a algunos casos anteriores veremos que normalmente el resto de estados o condenan la acción (como en el caso del asesinato de algunos líderes antiapartheid en Sudáfrica), o la justifican apelando al derecho a defenderse de un estado contra aquellos que lo atacan (como en el caso de los asesinatos por parte del Mosad de los integrantes del grupo terrorista Septiembre Negro, que habían provocado la matanza de los juegos olímpicos de Múnich de 1972), o simplemente se quedan en silencio.
    Pero en esta ocasión la mayor parte de los aliados de EEUU han felicitado de forma oficial a Obama por el asesinato, como ha hecho el gobierno español desde el web de la Moncloa (no deja de ser curioso que, en un estado que tiene una ley que permite ilegalizar un partido por no condenar el terrorismo de forma suficientemente enérgica, el gobierno aplauda un acto terrorista como el de esta semana sin que esto tenga repercusiones judiciales). Incluso el Consejo de Seguridad de la ONU ha emitido un comunicado felicitando a los EEUU, aunque precisamente fue la ONU quien redactó, en noviembre de 1989, una declaración en la que se condenaba este tipo de acciones extrajudiciales.
    Durante los últimos días hemos podido oír argumentos de todo tipo defendiendo este asesinato, la mayoría de ellos basándose en la magnitud de la monstruosidad que perpetró bin Laden en las torres gemelas. Pero este nunca puede ser un argumento válido: los criminales, por malvados que sean, deben ser juzgados y encerrados, nunca asesinados. Si los estados empiezan a vengarse con acciones terroristas fuera del sistema judicial, ¿con qué autoridad moral podrán condenar más tarde a un ciudadano que haya asesinado, por ejemplo, a los asesinos de su familia? La historia de la civilización es una historia de la justicia contra la ley del Talión, contra la venganza.  

    Fuentes:
    1. Países con pena de muerte según Amnistía Internacional: http://www.amnesty.org/es/death-penalty/abolitionist-and-retentionist-countries
    2. El derecho internacional humanitario: http://www.acnur.org/secciones/index.php?viewCat=272
    3. Listado de algunos casos conocidos de ejecuciones extrajudiciales: http://en.wikipedia.org/wiki/Category:Extrajudicial_killings
    4. El apartheid en Sudáfrica: http://es.wikipedia.org/wiki/Apartheid
    5. La operación Cólera de Dios en la cual el Mosad cometió ejecuciones extrajudiciales: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3lera_de_Dios
    6. Felicitación oficial del gobierno español al de los EEUU por el asesinato de bin Laden: http://www.lamoncloa.gob.es/ServiciosdePrensa/NotasPrensa/Gobierno/2011/020511DeclaracionGobiernoOsama.htm
    7. El Consejo de Seguridad de la ONU felicita a los EEUU: http://www.elpais.com/articulo/internacional/ONU/muerte/Bin/Laden/avance/crucial/elpepuint/20110503elpepuint_4/Tes
    8. Declaración 44/162 de la ONU (15 de noviembre de 1989) sobre los derechos humanos en la administración de justicia: http://www.un.org/spanish/documents/ga/res/44/list44.htm


    domingo, 1 de mayo de 2011

    Los reyes son los padres... ¿de quién?


    Existen tantos argumentos en contra de la monarquía y son todos tan evidentes que cuesta entender cómo puede haber gente que todavía esté a favor (exceptuando a los miembros de las casas reales, naturalmente). Una posible explicación de este fenómeno es la que daba el periodista Rafael Ramos hace unos años en un artículo sobre la boda del príncipe Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles: "Las monarquías europeas se sustentan en tres pilares tradicionales: la aureola de misterio, la espiritualidad y la inevitabilidad institucional". A estas tres patas podríamos añadir una cuarta: representan la unidad nacional, son un símbolo del país que gobiernan, un estereotipo del ciudadano medio con todos sus tópicos (positivos y negativos). Y es que, desde siempre, muchos de los estereotipos de un país han traspasado las fronteras gracias al monarca; la reina Isabel de Inglaterra, por ejemplo, representa para muchos extranjeros la flema británica y todos los tópicos (a menudo absurdos) que tenemos sobre los habitantes de la isla: es la más inglesa de todos los ingleses, del mismo modo que el rey Juan Carlos es el más español de todos los españoles.
    Lo cual es sorprendente si echamos un vistazo a sus árboles genealógicos.
    La reina Isabel II de Inglaterra, por ejemplo, pertenece a la casa de Windsor, un nombre absolutamente inglés. Pero el nombre no es muy antiguo: proviene de la época de la Primera Guerra Mundial, cuando el rey Jorge V, abuelo de la actual reina, cambió el nombre de la familia (casa de Sachsen-Coburg y Gotha) por el de Windsor. ¿Por qué? Porque sonaba demasiado alemán, y la Primera Guerra Mundial no era el mejor momento para que el nombre de la familia real británica sonara alemán. ¿Y por qué sonaba alemán? Pues, sencillamente, porque eran una familia alemana, formada de la unión de la casa de Sachsen-Coburg y Gotha con la de Hannover. Por lo tanto, los reyes y reinas ingleses son alemanes.
    Con la casa real española pasa una cosa parecida: los Borbones son una familia francesa (Felipe V era nieto de Luís XIV, el rey Sol francés) que habían sustituido a la anterior familia real, que tampoco era española sino austríaca. Pero no solo eso: si nos fijamos en los abuelos de Juan Carlos I veremos que no son precisamente de Murcia: Alfonso XIII (Borbón), Victoria Eugenia de Battenberg (de una familia alemana que vivía en Inglaterra), Carlos de Borbón-Dos Sicilias (emparentado con los Austria, los Borbón y la casa de Sajonia, entre otros) y Luisa de Orleans (francesa).
    Los reyes de Suecia pertenecen a la casa de Bernadotte, fundada por el mariscal napoleónico (francés, por lo tanto) Jean Baptiste Bernadotte, que sucedió al rey Carlos XIII de Suecia en 1818 cuando éste murió sin descendencia.
    En el caso de Noruega, sólo hay que ver quiénes son los abuelos del rey Harald V, el actual rey: Maud de Gales, Carlos de Suecia, Ingeborg de Dinamarca y Haakon VII (este si de Noruega, pero hijo del rey de Dinamarca y la princesa de Suecia).
    En Bélgica reina la casa de Wettin, una familia de monarcas alemanes de Sajonia; la reina Beatriz I de Holanda tiene 3 de los 4 abuelos alemanes; con la reina Margarita II de Dinamarca basta con leer su nombre completo para entender sus orígenes: Margrethe de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glüksburg y Bernadotte; podríamos seguir con los principados o con las casas reales de los países que actualmente tienen sistemas republicanos (Francia, Italia, Portugal, Grecia, Bulgaria, etc.), pero ya tenemos ejemplos más que suficientes.
    Es curioso que, en una Europa en la que buena parte de sus ciudadanos consideran que alguien que sea nieto de marroquíes (o turcos, o senegaleses) seguirá siendo marroquí aunque nunca haya visitado Marruecos y que ni siquiera sus padres hayan vivido allí, tengamos una vara de medir tan distinta con nuestros monarcas, a los que consideramos los representantes más autóctonos del país.